miércoles, 15 de marzo de 2017

Los profetas y las profecías

En los distintos grupos religiosos siempre encontraremos gente que dice que Dios les habla, o que su pastor o un hermano de la iglesia tuvieron una revelación, profecía o mensaje Divino. Pero es esto verdad? Dios habla o comunica mensajes a unos para que otros les obedezcan?  

Dios utilizó una forma para comunicar su Palabra en el antiguo testamento. Lo hizo por medio de los profetas que Él mismo escogió, por ejemplo en Jeremías 7:25 leemos: desde el día que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Os envié todos los profetas mis siervos, los envié desde temprano y sin cesar.

Aunque también hubo personas que se levantaron como profetas sin serlo, pero  había una forma para saber identificar quién era un verdadero profeta y quien no lo era. Si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él (Deuteronomio 18:22).

Ahora en el nuevo pacto la palabra es clara al señalar un antes y después al decir:
Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo (Hebreos 1:1-2).

Así que desde que vino Jesucristo es a Él a quien debemos escuchar. Ciertamente existieron profetas y existió el don de profecía hasta justo antes que se completara el canon del nuevo testamento. Pero estaba profetizado que las mismas profecías se acabarían. Así lo dice en 1 Corintios 13:8-10 El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.

La profecía se terminó cuando vino lo PERFECTO y por lo tanto también los profetas. Nadie puede decir hoy que tuvo una visión o un sueño o revelación divina. Los últimos que tuvieron esto fueron los apóstoles o discípulos de Jesús en cumplimiento de lo dicho por el profeta Joel antes de que viniera lo Perfecto, tal como lo vemos en Hechos 2:15-18 Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños; Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.

Lo perfecto vino con Jesucristo y su Palabra y ahora  para oír a Dios no es por medio de profetas sino por el  PROFETA a través de su Palabra. Ya que Tenemos la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:19-21).

Recordemos lo que los discípulos oyeron “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd (Mateo 17:5). Y cómo lo vamos a oír a Él? Pues por medio de su Palabra.

Con la venida de lo Perfecto que es la Palabra de Dios, ya no tenemos por qué estar escuchando a gente que se autoproclama Profeta, pues esto de recibir mensajes personales de Dios se acabó. Hoy el mensaje de Dios lo recibimos únicamente por su Palabra.


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