martes, 7 de marzo de 2017

LA VERDAD SOBRE MARÍA

El propósito principal que tiene este pequeño estudio acerca de María, la madre de Jesús (hombre), es el de poder conocer la Verdad; y para ello usaremos, como es natural, las Sagradas Escrituras; el testamento y documento histórico por excelencia, que todo el que ama a Dios y se considera cristiano, debe tener en cuenta.

A esto hemos de añadir, que por la influencia tan grande que la Iglesia Católica Apostólica Romana tiene en nuestra cultura, no nos queda más remedio que contrastar y comparar lo que ella se ha encargado de enseñar por doquier.

Nuestro deseo no es en ningún momento, el de herir los sentimientos de nadie que ama a Dios y a María, sino todo lo contrario; queremos que se conozca la Verdad, y María tenga el lugar que le corresponde y merece en nuestras vidas, de acuerdo a la Palabra de Dios.

Comenzaremos por Mateo 1:18–25 que dice:

Su madre, María, estaba desposada con José, y antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor, se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer, porque lo engendrado es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto sucedió para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta: Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel (Isaías 7:14) que traducido significa: Dios con nosotros. Despertando José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer. Y no la conoció hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús”.

Después de investigar estos pasajes, resaltaremos lo siguiente:

1º.  Cuando el evangelista Mateo menciona el nombre de la madre de Jesús, no le llama “la virgen María”, sino simplemente su madre María (1:18). De la misma manera ocurre con el Ángel del Señor en el versículo 20, diciendo: “no temas tomar contigo a María tu mujer”; y no “a la virgen María tu mujer”. Ver también Mat. 1: 16; 2: 11 y Mar 6: 31.

2º.   José no la conoció hasta que ella dio a luz (vers. 25). Como es sabido, el uso de la palabra conoció dentro de este contexto, es usado en la Biblia para decir si había tenido o en este caso, no había tenido relaciones matrimoniales, hasta que dio a luz. El “hasta que” da a entender claramente, que después de haber dado a luz a Jesús, sí las mantuvo; hecho que se considera un uso natural y lícito dentro del matrimonio (Rom. 1: 26, 27;  Gé. 4: 1, 17, 25).

En el Evangelio de Lucas 1: 26–56 dice: 

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.  Y entrando le dijo: Alégrate llena de gracia, el Señor está contigo.  Ella se conturbó con estas palabras, y discurría, qué significaría aquel saludo.  El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.  Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.  María respondió al ángel:  ¿Cómo será esto, `puesto que no conozco varón?  El ángel le respondió: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra;  por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios …  Dijo María: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.  Y el ángel dejándola se fue. En aquellos días se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel …  Y dijo María: Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones le llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen … María permaneció con ella unos tres meses y se volvió a su casa”.

De igual forma que hicimos con el Evangelio de Mateo, resaltaremos lo siguiente:

1º. Aquí también podemos ver como en el evangelio de Lucas, se llama a esa virgen desposada con José, simple y llanamente: “María” (Luc. 1: 27, 34, 38, 39,41, 46, 56, y Luc. 2: 5, 16, 19, 34). Y de la misma manera, el Ángel llamándole “María”, y no “virgen María” (Luc. 1: 30).

2º. María confiesa ser la “esclava (sierva) del Señor”, ofreciéndose voluntariamente a Dios, para que se hiciese con ella de acuerdo a Su voluntad (Lucas 1: 38).
María es un ejemplo para todos los que queremos servir al Señor, de entrega absoluta, no temiendo ni siquiera a ser repudiada e incluso lapidada por amor a Dios.

Llamar a María: “La Virgen María”, no es ni correcto, ni verdadero.  La palabra “virgen”, es utilizada para señalar su virginidad o pureza hasta que diese a luz y conociese a José (tuviese relaciones maritales con él). Después de esto, María perdió su virginidad y tuvo más hijos, como fruto de su relación marital con José.

De María, solo se habla en el Nuevo Pacto y concretamente en los Evangelios y en Hech. 1: 14.  Ni el apóstol Pablo, ni Pedro, ni Juan, ni Santiago, ni Judas, ni ningún otro personaje bíblico, menciona a María.

Los hijos de María

A lo largo de la historia, la Iglesia Católica Apostólica Romana nos ha ocultado la realidad de que María tuviese hijos con su esposo José, naturalmente después que naciera Jesús. Y si no, comprueben ustedes mismos en Mateo 12:46; Marcos 3:31-35; Lucas 8:19–21, Ahí las Escrituras claramente dicen y no hay otra forma de interpretación: 

Todavía estaba hablando (Jesús) a la muchedumbre, cuando su madre y sus hermanos, se presentaron fuera y trataban de hablar con él. Alguien le dijo: “¡Oye! Ahí fuera están tu madre y tus hermanos que desean hablarte”.

El texto que hemos leído es bastante claro, diferenciando entre las personas que estaban escuchando las enseñanzas de Jesús, donde estaban incluidos sus discípulos que le acompañaban (vers. 12:1, 2, 23, 38), y la madre y los hermanos que se hallaban fuera y trataban de hablar con él (vers. 47).

Un poco más adelante, en Mateo 13:53–56, se nos narra que estando Jesús enseñando en la sinagoga decían los presentes maravillados: 

“¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿No están todas entre nosotros?”

Aquí podemos ver los nombres de los hermanos de Jesús, esto es, Santiago, José, Simón y Judas, y además hace referencia a “sus hermanas”.

¿Cómo llamó Jesús a María?

También en la boda de Caná de Galilea, Jesús se encontraba con María su madre, sus hermanos y sus discípulos (Juan 2:1–12) y un poco más adelante, en el capítulo 7 del mismo evangelio, Juan dice que sus hermanos le instaron a que saliese de Galilea y se fuese a Judea.

”Es que ni siquiera sus hermanos creían en él”.  (vers. 5).

En la boda de Caná de Galilea cuando María se dirigió a Jesús para decirle que no tenían vino, Jesús le respondió:

“¿Qué tengo yo contigo, mujer?” (Juan 2: 1- 4).

Estando Jesús en la cruz vio que, su madre estaba junto al discípulo a quien amaba, y le dijo: 

“Mujer, ahí tienes a tu hijo” (Juan 19: 25, 27).

Estas son las dos únicas veces que aparecen en toda la Escritura, que Jesús se dirige directamente a María, y en las dos ocasiones le llama: “Mujer”.

Esto es prácticamente todo lo que podemos ver en el Nuevo Pacto en cuanto a María, y queremos recordar y denotar lo siguiente:

Que, en las Sagradas Escrituras, nadie llamó a María: “La Virgen María”.

Que, María dejó de ser virgen, por haber mantenido relaciones matrimoniales con José (después de haber nacido Jesús), de las cuales le nacieron otros hijos, como hemos podido verificar.

Que, las dos veces que aparecen en las Sagradas Escrituras, cómo Jesús se dirige a María, lo hace llamándola mujer.

Que, por supuesto, nadie la adoró, ni le rindió culto o cosa similar, mas bien todo lo contrario, después de los Evangelios, no se vuelve a hablar de ella en todo el Nuevo Testamento.

¿Se puede llamar a María, “la Madre de Dios”?

Uno de los pecados capitales de la Iglesia Católica Apostólica Romana es sin duda alguna el de llamar a María: “La Madre de Dios”.

Decir que María fue la madre de Jesús (hombre) es bíblico y verdadero (Mat.2: 11-21), pero llamarle Madre de Dios es ir en contra de la Verdad. De la misma manera que nadie en las Santas Escrituras llamó a María “la Virgen María” tampoco se le llamó “Madre de Dios”. Las Escrituras no pueden engañar o mentir.

La Iglesia Católica Apostólica Romana es la culpable de que a María se le adore, se le hagan cultos, se le venere, se le idolatre, se le tenga por intercesora, e incluso en muchas ocasiones, se le ponga por encima del mismísimo Jesucristo.

Las Escrituras dicen claramente que Jesucristo Dios, no tiene padre, ni madre, ni genealogía, sin comienzo de días, ni fin de vida (Hebreos 7:3).

Si repasamos lo que hemos estudiado, veremos que María fue escogida por Dios para que le sirviese durante un periodo de tiempo concreto y para que se cumpliesen las Escrituras de que Jesús iba a nacer de una mujer virgen.

María desempeñó dicho papel voluntariamente y ejemplarmente, y por lo demás, pasó muy desapercibida, pues el papel relevante y principal, le correspondía única y exclusivamente a Nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Jesucristo no hizo diferencia entre María, su madre, y el resto de personas con las que Él se relacionó y enseñó:

Mientras él (Jesús) decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste. Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan” (Lucas 11:27 y 28).

¡No se deje engañar más! La Iglesia Católica Apostólica Romana tendrá que dar cuenta a Dios por haber hecho de María una diosa, rindiéndole los tributos y la gloria que solo al único Dios verdadero han de rendirse.

Ahora que  tiene usted conocimiento, no tenga de María más alta estima que de otros siervos y siervas de Jesucristo, como fueron por ejemplo: Juan el bautista, Pablo de Tarso, Pedro, Juan, Santiago, María y Marta, Esteban, etc.  los cuales dieron muestra de amor y obediencia a Dios hasta la muerte.

No siga llamando a María: “La Virgen María”, “Divina Pastora”, etc…y por supuesto no la llame: “La Madre de Dios”.  No la adore, ni venere, ni le rinda homenaje o culto, pues esto hay que hacerlo sólo a Dios. No la tenga por mediadora, Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre (1ª Tim.2:5).

En Apocalipsis 19: 9, 10, podemos leer, como Juan, quiso postrarse a los pies de un ángel enviado por Dios, para adorarle; pero el ángel le recriminó fuerte y directamente diciendo:

“No, cuidado; yo soy un siervo como tú y como tus hermanos que mantienen el testimonio de Jesús. A Dios tienes que adorar”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Publicaciones Populares

Newsletter