lunes, 6 de febrero de 2017

LA VERDAD SOBRE LA RESURRECCIÓN



Es obvio que todo ser humano durante su periodo de vida aquí en la tierra, se pregunte en más de una ocasión cosas como: ¿Qué es lo que ocurre una vez que morimos, a dónde vamos, viviremos juntos, nos reconoceremos unos a otros? Y cosas similares. Este es un tema de mucha confusión dentro de las religiones o sectas. Hay quienes opinan que después de la muerte, se produce la resurrección inmediata en el Reino de los Cielos. Otros enseñan que la resurrección es al final de los tiempos o con la próxima venida de nuestro Señor Jesucristo, otros que una vez que uno fallece todo se terminó. Hay quienes dicen que tendremos un cuerpo nuevo, otros que el mismo cuerpo que aquí tenemos será transformado y así un montón de opiniones o ideales de todo tipo. Nosotros los que pertenecemos sólo a Cristo, sabemos que en Dios todas las cosas son sí o no, en Él no existe la confusión o duda. Por esta causa nos debemos a la Verdad de todas estas cuestiones, sintiéndonos bendecidos por Dios enseñando conforme a su Palabra, porque nada podemos contra la Verdad, sino por la Verdad (2ª Corintios 13:8).

Vamos a comenzar oyendo lo que dijo el Profeta Isaías en el capítulo 26, versículo 19.

Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! Porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos.

El profeta Oseas en el capítulo 6 versículo 1 y 2 dijo:

Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará. Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.

Para no extendernos mucho con el Antiguo Testamento, porque como venimos recalcando una y otra vez, nosotros los que hemos nacido después de Cristo nos tenemos que ceñir al Nuevo Testamento o Pacto, resumiremos pues con estos dos textos que: según el A.Testamento, los muertos vivirán, los cadáveres resucitarán y la tierra dará sus muertos. En el tercer día nos resucitará.

La Resurrección en el Nuevo Testamento

Dios Padre nos dijo que Jesús es su Hijo amado en quién tiene complacencia, y a Él oyésemos (Mateo 17:5). Esto es concretamente lo que hemos entendido perfectamente todos sus hijos, y es por esto, que comenzaremos en este Nuevo y maravilloso Pacto a oír al Maestro, a la Verdad personificada en Jesús. Acerca de la resurrección hay muchísimo en el Nuevo Testamento, hablar de Jesús es hablar de la Resurrección y viceversa. El sentido principal de nuestros estudios, es despertar en los lectores la necesidad de escudriñar las Escrituras y oír al Maestro que es el Camino, la Verdad y la Vida (Jn. 14:6). Dejemos de seguir a hombres, saliéndonos de   toda religión o secta y nos unamos en el nombre de Jesús como su única y verdadera Iglesia.

Así que, en este estudio resumiremos algo acerca de este tema, pero que con toda seguridad nos ayudará a entender mejor lo concerniente a la muerte y resurrección del hombre. Para ello nos basaremos estrictamente en lo que nos dice las Sagradas Escrituras, que nos enseña que:

Estando ellos en Galilea, Jesús les dijo:

El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán; más al tercer día resucitará (Mateo 17:22 y 23).

Si recordamos la profecía de Oseas nos dice que: en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de Él.

Tomando esto al pie de la letra, se entiende como que nosotros, los hombres, resucitaríamos al tercer día después de haber muerto, como también resucitó Jesús. Por otro lado, está ese otro texto que usan los que piensan que la resurrección es inmediatamente después de la muerte y que se encuentra en Mateo 23:43, cuando Jesús respondiendo al ladrón que había sido crucificado junto a Él, le dijo:

De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

Así a simple vista parece todo esto un poco confuso, pero no puede ser así, porque como iremos comprobando, Dios no es un Dios de confusión (1ªCorintios 14:33). Es necesario recordar que la suma o la totalidad de la Palabra es la Verdad, de ahí que no podemos afirmar algo, sin que todo el contexto (el Espíritu) nos lo avale. Seguiremos oyendo al Maestro.

Jesús dijo:

Y esta es la voluntad de Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no lo trajere, y yo le resucitaré en el día postrero. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero (Juan 6:39, 40, 44 y 54).

En estos pasajes queda muy claro que Jesús nos enseña que la resurrección de los hombres no es inmediata, ni al tercer día, sino en el día postrero. Seguidamente vamos a analizar el capítulo 11 del evangelio de Juan, tan conocido, acerca de la muerte de Lázaro.

Lázaro había muerto.

Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto… Jesús le dijo: Tu hermano resucitará (futuro). Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá  (futuro), (versículos 21, 23, 24 y 25).

Jesucristo sigue enseñando que la resurrección será en el futuro o día postrero, como también Marta lo afirma diciendo que ella sabía que en el día postrero sería la resurrección. En el evangelio de Marcos capítulo 12, versículos del 20 al 25 dice:

Hubo siete hermanos; el primero tomó esposa, y murió sin dejar descendencia. Y el segundo se casó con ella, y murió, y tampoco dejó descendencia; y el tercero, de la misma manera. Y así los siete, y no dejaron descendencia; y después de todos murió también la mujer. En la resurrección, pues, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será ella mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer?… Jesús les dijo: Cuando resuciten  de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles que están en los cielos.

En este relato seguimos viendo como los muertos no resucitan inmediatamente y tampoco hay en todo el Nuevo Testamento ninguna alusión a que la resurrección de los muertos se efectué al tercer día, como se podría mal interpretar habiendo leído al profeta Oseas. Queremos aprovechar este relato  de Marcos 12, para decirles a aquellos, como por ejemplo a la secta de los Testigos de Jehová, que en la resurrección no se darán en casamientos, como ellos dicen que habrá, en contra de lo que el Maestro enseña.

En Lucas 20:37, dice Jesús:

Pero en cuanto a que los muertos han de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.

Hay dos aspectos importantes que podemos ver en este pasaje. Uno es que de nuevo habla en futuro (han de) y  lo otro es que indica claramente que aún no se ha efectuado ninguna resurrección, haciendo referencia a nuestros antepasados del Antiguo Testamento como son: Moisés, Abraham, Isaac y Jacob. Veamos este pasaje de Juan 5:28 y 29, donde Jesús dice:

No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.

Hay otro pasaje en Mateo 17:1-9 que usan los que piensan que la resurrección ya se ha efectuado, concretamente en el versículo 3 donde dice:

Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús.

Pero un poco más adelante en el versículo 9 Jesús les mandó a sus discípulos, diciéndoles:

No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos.

Subrayamos la palabra visión porque esta palabra significa: “Acción y efecto de ver; Especie de la fantasía o imaginación, que no tiene realidad y se toma como verdadera”. Lo que ocurrió no fue que se les apareció físicamente y realmente a Moisés y a Elías, sino un efecto visual que se toma como verdadero, esto es, una visión.

También con el relato que aparece en Lucas 16:19-31, de Lázaro y el mendigo, ocurre que hay quienes lo usan para apoyar el que la resurrección ya se ha efectuado. Pero en esta narración, Jesús nos quiere enseñar, entre otras cosas, que una vez muerto ya no hay remedio o más oportunidades para el hombre, porque como dice el versículo 26:

Además de todo esto, una gran cima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.

El rezar por las almas de los muertos como por ejemplo hace la religión Católica, es un autentico disparate, que no tiene ningún fundamento bíblico. De ahí la gran importancia de cómo vivamos mientras estemos aquí en la tierra. En este pasaje que acabamos de ver, el Maestro nos da una  enseñanza de acuerdo a la realidad que acontecerá cuando resucitemos, pero no que fuese algo que ya hubiese acontecido. No porque lo digamos nosotros, sino por todo el contexto que estamos viendo y porque es imposible que antes de Cristo hubiese resurrección de muertos. No porque lo digamos nosotros, sino porque así lo enseñan las Sagradas Escrituras, como por ejemplo en Hechos 26:23, donde Pablo dice:

Que el Cristo había de padecer, y SER EL PRIMERO DE LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS…

Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; PRIMICIAS DE LOS QUE DURMIERON ES HECHO. (1ªCorintios 15:20).

Es evidente que antes de Cristo no hubo resurrección de muertos para vida eterna. El orden está muy claro:

Cada uno en su debido tiempo: Cristo las primicias; luego los que son de Cristo en su venida (1ªCorintios 15:23).

Por lo cual os decimos esto en palabra de Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor (1ª Tesalonicenses 4:15-17).

Vamos a citar un texto más, que nos dejará clarísimamente resumido lo que venimos viendo y en contra de los que piensan o enseñan que ya hubo resurrección. Se encuentra en 2ª Timoteo, 2:18, diciendo que los que enseñan tales cosas:

Se desviaron de la Verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos.

Algo también muy importante a tener en cuenta en todo esto que estamos analizando, es lo que de una manera muy clara aparece en Hebreos capítulo 9 versículo 27, donde se nos dice:

Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después el juicio.

Si el juicio no se ha efectuado y el hombre solo puede morir una sola vez, es evidente que no  ha habido resurrección de muertos. Dios ha establecido para con los hombres que mueran una sola vez y luego el juicio, esto es, hasta su venida en el día postrero. Para aquellos que enseñan que se puede resucitar a una persona fallecida y enseñan a orar por los muertos para que estos resuciten, como hacen por ejemplo muchos dentro de la religión, hemos de decirles que esta enseñanza va en contra de lo establecido por Dios y de hecho no se va a producir tal resurrección. Por pura lógica, si una persona fuera hoy resucitada y Cristo tardase más de 150 años en venir, o hubiese sido resucitada hace 200 años, volvería o tendría que haber muerto por segunda vez y esto  no es posible, contradiciendo la Palabra y orden de Dios. Algunos inmediatamente nos dirán: pero es que en el Antiguo Testamento hubo algunos que volvieron a vivir, de la misma manera que en el Nuevo Testamento. Jesús resucitó entre otros a Lázaro y  algún que otro discípulo como por ejemplo Pablo, también resucitó a muertos. Cierto es que en determinados casos y digo determinados porque no fueron muchos, el Antiguo Testamento, Dios manifestó su poder a través de sus escogidos para enseñar al hombre que Él es el único Dios verdadero y solo en Él hay salvación. Pero como señalamos anteriormente fueron algunos casos muy concretos. Lo general y establecido fue y es, que el hombre muera una sola vez. En el Nuevo Testamento, Jesús tuvo que demostrarnos que Él es Dios y que solo en Él tenemos salvación, esto es, resurrección y les dio a sus discípulos poder para que resucitasen a muertos. Pero como ocurrió anteriormente, fueron algunos casos muy concretos. Lo general y establecido era, y es, que el hombre muera una sola vez y luego el juicio. Todos estos acontecimiento que aparecen en las Sagradas Escrituras formaban parte del plan Divino, para que nosotros podamos creer en Él mediante su Palabra. Mas ahora teniendo la Palabra profética más segura que nos muestra y enseña el testimonio del Dios verdadero, que de la misma manera que en otro tiempo (como consta en las Escrituras) por su infinito poder resucitó a algunos muertos, lo hará en el día postrero con todos.

Teniendo ya claro por las Escrituras, que habrá resurrección de muertos, que esto será en el día postrero con la venida de Cristo y por lo tanto aún no se ha efectuado, que Cristo es el primero y el único que ha resucitado de los muertos para vida eterna, y que el hombre muere una sola vez y luego el juicio, pasaremos a responder por las Escrituras, que es lo que ocurre con los que mueren hasta el día postrero el de la resurrección.

Nuestro Maestro en el capítulo 11 de Juan, versículos del 11 al 14, nos enseña lo siguiente diciendo:

Nuestro amigo Lázaro duerme: mas voy para despertarle. Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto.

El Maestro usa aquí el termino duerme para definir lo que ocurre cuando uno muere y el de despertarle para el de resucitarle. Lo mismo hizo con la hija de Jairo en Marcos 5:39, diciendo: La niña no está muerta, sino duerme.

Esteban antes de morir siendo apedreado, clamó a gran voz:

Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió (Hechos 7:60).

Hablando de nuestros antepasados, en el libro de Hechos capítulo 13 versículo 36 dice:

Porque a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió, y fue reunido con sus padres, y vio corrupción.

De nuevo vemos la palabra dormir para definir el estado en el que nos encontramos cuando morimos. Como hemos podido ver en este pasaje, el rey David se reunió con sus padres donde duermen juntos. Si indagamos en este Antiguo Testamento, veremos que esta expresión es muy común para referirse al momento en el que el hombre muere.

En cuanto al deseo de saber en qué lugar se encuentran las almas que duermen de los fallecidos, hemos de decir que en el Antiguo Testamento se le llama Seol. El Salmo 16.10, dice:

Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu Santo vea corrupción.

Esto, como es sabido, es una profecía concerniente a Jesucristo, en la que se anuncia que no quedaría su alma en el Seol y que no sufriría corrupción (del cuerpo), puesto que no pecó (es Dios). Así se cumplió; Jesús resucitó al tercer día y su cuerpo fue transformado. El Salmo 30:3, dice:

Oh Jehová, hiciste subir mi alma del Seol; Me diste vida, para que no descendiese a la sepultura.

En esta otra profecía acerca de Jesús, se nos dice prácticamente lo mismo que lo visto anteriormente, esto es, que su alma estuvo en el Seol pero no se quedó allí, como ocurre con los humanos muertos, sino que resucitó al tercer día y que no descendió a la sepultura, es decir, el cuerpo, como ocurre con los hombres cuando fallecen. Escudriñando, se da a entender que el Seol se encuentra abajo, usándose mayormente la expresión “descender al Seol”, o como también dice en Isaías 14:9, 

El Seol abajo se espantó de ti…

Después de haber analizado todas las citas donde aparece la palabra Seol en el Antiguo Testamento, podemos resumir que al lugar o espacio a donde van o están las almas cuando el hombre fallece, se le llama Seol. La palabra que se usa en el Nuevo Testamento para este lugar a donde van las almas cuando uno muere es Hades, que equivale a la de Seol. A diferencia del Antiguo Testamento, en el Nuevo, prácticamente no se menciona dicha palabra. Por ejemplo en Apocalipsis 20:13, hablando de lo que está por acontecer en el día del juicio o postrero dice:

Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.

Cómo es el Seol o dónde se encuentra ubicado, no se dice. Creemos que esto no es algo relevante o importante. Debemos entender que el alma o lo espiritual no ocupa un espacio físico o material, por lo que plantearse un lugar concreto o dormitorio según el concepto humano, no tiene sentido. Lo que realmente importa es lo que sí nos dice las Escrituras y es que los muertos (las almas) duermen y por consiguiente no son conscientes de nada, esto es, están en un periodo de espera hasta el despertar o resurrección. Eclesiastés 9:10, dice:

Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol (Hades), adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.

Nuestra preocupación ha de ser, que cuando despertemos, seamos reunidos con Cristo y moremos con Él por la eternidad en el paraíso. Esto es lo transcendental. Pablo, así nos lo enseña en 1ª Tesalonicenses 4, versículos del 13 al 18, donde nos dice:

Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en Él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos con los otros con estas palabras.

En cuanto al cuerpo que tendremos en la resurrección, lo podemos ver claramente en 1ª de Corintios, capítulo 15, donde se nos dice entre otras cosas que:

Así también en la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad  resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual.  Mas lo espiritual no es lo primero, sino lo animal; luego lo espiritual… Cual el terrenal (Adán), tales también los terrenales (los humanos); Y CUAL EL CELESTIAL (CRISTO), tales también los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos (futuro) también la imagen DEL CELESTIAL.

Está claro que tendremos semejanza de Jesucristo, como también Juan en su primera carta, capítulo 3, versículo 2, nos lo enseña diciendo:

Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es.

En este pasaje que acabamos de ver, se nos dice una vez más y de una manera clarísima, que la resurrección y transformación, serán el día de Su manifestación, venida o día postrero. Cuando Cristo venga no todos habremos muerto. Para aquellos que piensan que habrá una destrucción total de la humanidad o del mundo, hemos de decirles que yerran por ignorancia y fe en la Palabra de Dios. Las Escrituras nos enseñan claramente que:

No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta, y los muertos (los que duermen) serán resucitados incorruptibles, y nosotros (los que aun vivan) seremos transformados (1ª Cor. 15:51…).

Las personas que han perdido a seres queridos, tienen un ferviente deseo de saber si en la resurrección nos conoceremos unos a otros. En Marcos 12:26 y 27 dice:

Pero respecto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés como le habló Dios en la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.

Y yo os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos (Mateo 8:11).

O, en la visión de Mateo 17 que vimos anteriormente, donde se les apareció Moisés y Elías. También la parábola de Lázaro y el mendigo, nos da a entender que habrá un reconocimiento.

Jesús les dijo a sus discípulos:

Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi padre (Mateo 26:29).

Hay muchos textos más donde podemos entender que nos conoceremos. No podemos imaginarnos una vida eterna y perfecta, sin el conocimiento de unos con otros, y mucho menos cuando el énfasis principal de Dios para con nosotros, radica en el amor y la unidad de unos para con los otros.

Antes de terminar, decir que la profecía que vimos en el profeta Oseas, se refería claramente a que Jesús resucitaría al tercer día y en ese sentido nosotros resucitamos con Él. Pero no que nosotros los seres humanos fuésemos a resucitar al tercer día después de morir. Y cuando Jesús le dijo al ladrón, que hoy estarás conmigo en el reino, no se estaba refiriendo literalmente al día ese, sino al día postrero, entendiendo además que en Dios un día es como mil años  y mil años como un día, y en el periodo de dormitar no existe el tiempo, siendo mil años como nada o un día. Y esto no es que lo digamos nosotros, sino que la abundancia o la suma de la Palabra así lo dice. En 2ª de Pedro capítulo 3, versículos 3 en adelante dice:

Sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación… Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.

Pablo nos narra también este acontecimiento de la siguiente manera:

En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final de trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

Estaba profetizado y se tenía que cumplir de acuerdo a las Escrituras, que Jesús resucitaría al tercer día. Afirmar como hacen muchos que el ladrón y Jesús resucitaron el mismo día de su muerte, es ir en contra de la Verdad, haciéndola mentirosa o falsa.

Deseamos terminar con estos textos que incluyen o resumen lo más importante de lo que venimos enseñando, y que podemos ver en Juan capítulo 11 versículos 25 y 26, donde Jesús nuestro siempre juntos con el Señor Maestro dice:

Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

Para los que creemos esto, la muerte no es más que una partida hacia la vida eterna con Dios. El cuerpo corruptible que tuvimos durante nuestra estancia aquí en este mundo, vuelve a la tierra de donde era y el alma que duerme hasta el día postrero va a ese lugar llamado Hades, pero que al estar durmiendo será como un abrir y cerrar de ojos por mucho tiempo que transcurra hasta que despierte, y recibirá un cuerpo transformado semejante al CELESTIAL, para vivir eternamente con Él. De la misma manera ocurrirá con los que estén aun viviendo cuando llegue aquel día, serán transformados en la misma semejanza, y así estaremos juntos para siempre con el Señor. Así pues, los que creemos en Jesucristo y conociendo todo esto, no debemos entristecernos como aquellos que no tienen esperanza, si no todo lo contrario, alentarnos unos a otros con estas Palabras de Vida.

Queridos lectores con este pequeño estudio hemos deseado dejar claro, que nosotros los que amamos a Dios y por consiguiente somos llamados a guardar su Palabra, creemos esto:

1º)  Que en Cristo hay resurrección de muertos (Juan 11,…).

2º)  Que Jesucristo es el primero que resucitó de los muertos para vida eterna (Hech. 26:23,…).

3º)  Que ni antes ni después de Jesús hubo resurrección para vida eterna (2ª Timoteo 2:18,…).

4º)  Que la resurrección de los muertos será en el día postrero, del cual nadie sabe ni el día ni la hora, solo el Padre que está en los cielos (Juan 6: 39 y 40; Mateo 24…).

5º)  Que Dios ha establecido que el hombre muera una sola vez antes del juicio final (He. 9:27).

6º) Que el estado en el que se encuentran los muertos, es en el de dormitar (1Tes.4:13 y 14…).

7º)  Que no todos moriremos antes de la próxima venida de Cristo. Por lo que se da por seguro que no habrá un final del mundo con destrucción total incluido al hombre, como algunos afirman (1ª Corintios 15:51 y Mateo 24:22,…).

8º)  Que todos seremos transformados en un cuerpo incorruptible, glorioso y poderoso, esto es, en un cuerpo espiritual semejante al de Jesús (1ª de Corintios 15,…).

9º)  Que habrá un reconocimiento entre las personas resucitadas. (Mateo 8:11,…).


10º) Que los que sean de Cristo resucitarán para vida eterna y los que no, para condenación (Jn. 5:24-29, 3:19-21).

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