lunes, 6 de febrero de 2017

LA VERDAD SOBRE LA IDOLATRÍA

A través de toda las Escrituras, queda bien claro que sólo hay un Dios verdadero, que es Espíritu (Juan 4: 24) e invisible (1ª Timoteo 1: 17) que se ha hecho visible a la humanidad, al principio por su creación (Romanos 1: 20) y en estos postreros días, habiendo tomado forma de siervo, hecho semejante a los hombres en la persona de nuestro Señor Jesucristo (Filipenses 2, Hebreos 1, Colosenses 1). El propósito de este misterio o revelación fue para indicarnos el único camino y el ejemplo que deberíamos la humanidad, seguir e imitar, para poder ser hijos y siervos del Padre y así llegar al Reino de los Cielos (Juan 14:6; 1ª Pedro 2: 21).

Es difícil entender, como teniendo el hombre el verdadero testimonio o testamento de Dios (las Sagradas Escrituras), se ha dejado y sigue dejándose engañar por tantas religiones o sectas.

La Iglesia Católica Apostólica Romana, se ha encargado durante toda su historia de darnos muchas imágenes falsas de Dios, como imágenes de talla, de fundición, de madera, de escayola, de cartón, de oro, de plata, etc… y todo esto por no obedecer al verdadero Dios; pues escrito está, que no son dioses los que se hacen con las manos (Hechos 19: 26).

Porque las costumbres de los hombres son vanidad; un madero del bosque, obra de manos del maestro que con el hacha lo cortó, con plata y oro lo embellece, con clavos y a martillazos se lo sujeta para que no se menee. Derecho están como palmeras, y no hablan. Tienen que ser transportados porque no andan. No les tengáis miedo, que no hacen ni bien ni mal. (Jeremías 10: 3, 5).

Plata y oro son sus ídolos, obra de mano de hombre, tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven, tienen oído y no oyen, tienen nariz y no huelen. Tienen manos y no palpan, tienen pies y no caminan, ni un solo susurro en su garganta. Como ellos serán los que lo hacen, cuantos en ellos ponen su confianza. (Salmo 115: 4, 8).

¿A quién me podréis asemejar o comparar? ¿A quién me asemejaréis para que seamos parecidos? Sacan el oro de sus bolsas, pesan la plata en la balanza, y pagan a un platero para que les hagan un dios, al que adoran y ante el cual se postran.Se lo cargan al hombro y lo transportan, lo colocan en un sitio y allí se queda. No se mueve de su lugar. Hasta llegan a invocarle, mas no responde, no salva de la angustia. (Isaías 46: 5, 8).

¡No os engañéis! Los idólatras no heredarán el Reino de Dios!  (1ª Corintios: 6 :9).

Dios desde el Génesis hasta el Apocalipsis nos ha enseñado como hemos de seguirle, adorarle o amarle y la única manera es obedeciéndole, esto es, guardando sus mandamientos o Palabra (Juan 14: 15, 21, 23, 24).

Dios nos encargó continuamente que no nos hagamos imágenes ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. Bien sabía Dios que los dioses (imágenes, ídolos) que los hombres se construirían no verían, no oirían, no hablarían, en definitiva no tendrían poder para hacer o deshacer, solo valdrían para impedir el poder conocer, al Dios verdadero.

Entonces pronunció Dios todas estas palabras diciendo:

No te harás escultura ni imagen alguna, de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas ni le darás culto. (Éxodo 20: 4 y 5).

Escultores de ídolos! Todos ellos son vanidad; de nada sirven sus obras más estimadas; sus testigos nada ven y nada saben, y por eso quedarán abochornados. ¿Quién modela a un dios o funde un ídolo, sin esperar una ganancia? Mas ved que todos sus devotos quedarán abochornados y sus artífices, que no son más que hombres; se reunirán todos y comparecerán; y todos temblarán avergonzados. El forjador trabaja con los brazos, configura a golpe de martillo, su obra a fuerza de brazo; pasa hambre y se extenúa, no bebe agua y queda agotado. El escultor tallista toma la medida, hace un diseño con lápiz, trabaja con la gubia, diseña compás de punto y le da figura varonil y belleza humana, para que habite en un templo. No saben ni entienden, sus ojos están pegados y no ven; su corazón no comprende. No reflexionan, no tienen ciencia ni entendimiento. (Isaías 44: 9 -13, 18, 19).

La mayoría de las religiones o sectas tienen ídolos o imágenes en sus templos. En los templos Evangélicos es muy habitual encontrarse con la imagen de una paloma representando al Espíritu Santo, cuando ellos afirman creer, que el Espíritu Santo es Dios. También los Mormones y los Testigos de Jehová, se hacen imágenes de Dios en semejanza de hombre (observar su literatura), otras sectas tienen palomas, becerros, serpientes, etc…¡Qué cierto es lo que dijo el apóstol Pablo en Romanos 1:23!, que cambiaron la Gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.

Entre otras cosas, las Sagradas Escrituras nos dice:

Que aún si a Cristo conocimos según la carne, ya no le conocemos así (2ª Cor 5: 16). Que uno es Dios y no hay otro fuera de Él (Marc12: 32). Que Dios es Espíritu y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le adoren (Juan 4: 24).

La Iglesia Católica Romana, y otras… para justificarse de alguna manera, dicen que ellos no adoran a las imágenes, sino que son una representación de Dios o de los santos. Los testigos de Jehová, dicen  que solo hacen imágenes dibujadas que usan para poder enseñar mejor a sus discípulos.

La Palabra  enseña directamente sobre:

NO TE HARÁS  IMAGEN, NI NINGUNA SEMEJANZA…

Queda pues, claro que el hacerse alguna imagen o semejanza incumple el mandamiento.

Además, Jesucristo, María, los apóstoles… no dejaron ninguna foto o imagen para que se les recordara en cuerpo, por lo que TODAS las imágenes que conocemos, son FALSAS, de imaginación humana, incurriendo en IDOLATRÍA.

No se deje confundir por nadie más, con dioses hechos por manos de hombres. No podremos conocer al único y verdadero Dios,  mientras  tengamos  o  nos  hagamos imágenes falsas de Él.  Recuerde:  

El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues Él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas (Hechos 17: 24, 25).

No le busques en templos hechos por hombres, donde Él no mora ni permanece o habita.

¿Qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor y no toquéis lo inmundo: Y yo os recibiré. Y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso (2ª Corintios 6 : 16– 18).


Ahora que conoces algo referente a las imágenes, e idolatría en relación con la  (Palabra de Dios),  medita acerca de lo que existe en la celebración de la “Semana Santa” (Católica Romana), donde el hombre se hace imágenes o ídolos, los adora y los sigue. Evidentemente son todos ellos ídolos muertos y falsos.

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