lunes, 6 de febrero de 2017

LA VERDAD SOBRE EL LAVATORIO DE PIES

Como ocurre con algunas otras cosas que se han mal interpretado en las Escrituras, de igual manera ocurre con un evento que muchos grupos religiosos practican. Nos referimos al lavatorio de pies. Queremos dar en esta ocasión algunas razones por las que no se debe practicar este rito.

El lavar los pies era una costumbre muy conocida desde la antigüedad. Hay que tener en cuenta, que el calzado que se usaba en aquel entonces era muy precario y los caminos igualmente, esto es, muy polvorientos y barrosos, por lo que si uno después de haberse lavado el cuerpo entero, se tenía que desplazar a otro lugar, los pies se volvían a ensuciar, siendo necesario el volverlos a lavar. Así pues, podemos decir que era una costumbre por necesidad o necesaria. Jesús en el ejemplo que nos dio en relación al servicio en Juan capítulo 13, versículo 10, dijo: 

El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio.

Confirmando así esto que venimos explicando y que es de lógica. He aquí algunos ejemplos.

Antiguo Pacto.

Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró en tierra, y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo.

Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies. (Génesis 18:2-6)

Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo, y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. (Génesis 19: 1-2)

Le dijo: Ven, bendito de Jehová; ¿por qué estás fuera? He preparado la casa, y el lugar para los camellos. Entonces el hombre vino a casa, y Labán desató los camellos; y les dio paja y forraje, y agua para lavar los pies de él, y los pies de los hombres que con él venían. (Génesis 24:31-33)

Él les respondió: Paz a vosotros, no temáis; vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os dio el tesoro en vuestros costales; yo recibí vuestro dinero. Y sacó a Simeón a ellos. Y llevó aquel varón a los hombres a casa de José; y les dio agua, y lavaron sus pies. (Génesis 43:24)

Y los siervos de David vinieron a Abigail en Carmel, y hablaron con ella, diciendo: David nos ha enviado a ti, para tomarte por su mujer. Y ella se levantó e inclinó su rostro a tierra, diciendo: He aquí tu sierva, que será una sierva para lavar los pies de los siervos de mi señor. (1 Samuel 25:40 y 41)

Después dijo David a Urías: Desciende a tu casa, y lava tus pies. (2 Samuel 11:8)

Nuevo Pacto

Y vuelto a la mujer, dijo a Simón:¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. (Lucas 7:44)

Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase, sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba, se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido. Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después. Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos. Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos. Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió. Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis. (Juan 13:2-17)

Sea puesta en la lista sólo la viuda no menor de sesenta años, que haya sido esposa de un solo marido, que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos; si ha practicado la hospitalidad; si ha lavado los pies de los santos; si ha socorrido a los afligidos; si ha practicado toda buena obra. (1 Timoteo 5:9-10)

No podemos tomar de manera literal muchas enseñanzas de Jesús. He aquí algunos ejemplos:

Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. (Mateo 5:27-30)

Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.(Lucas 9:23)

Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. (Lucas 9:60)

El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. (Juan 6:54)

Jesús al decir: Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis, no es su intención dar una orden o mandato que debe hacerse en sentido físico o literal. El siempre utiliza algunos elementos materiales para representar una realidad más profunda, que vaya más allá de un simple acto. Jesús lo que quiso enseñar en esencia es que sus discípulos debemos  tener el espíritu de servicio. Que debemos dar el ejemplo de servir. Que tenemos que tener nosotros la iniciativa y no esperar a que nos sirvan. Y para eso el utilizo este ejemplo que era tan común en aquella época. Por eso mismo también Pablo habla de uno de los requisitos de la viuda para poderla tener en cuenta para su manutención en la iglesia si no tuviese quien por ella. Debía haber lavado los pies de los santos. Pero no como un rito o ceremonia, como muchos lo hacen hoy, sino como un gesto de servicio para aquellos con quien practicaba la hospitalidad.

Jesús en muchas ocasiones enseño sobre la humildad y el servicio a sus discípulos que es también lo que quiso enfatizar con el acto de lavarles los pies. He aquí un ejemplo.

Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos sería el mayor. Pero él les dijo: Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores; mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve. Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Más yo estoy entre vosotros como el que sirve. (Lucas 22.24-27)


Queremos resumir diciendo: que es totalmente falso el que Dios o el Señor haya instituido como mandamiento el lavatorio de pies. A diferencia de aquella época, hoy, después de habernos lavado todo el cuerpo y nos tenemos que desplazar, nuestros pies como el resto de nuestro cuerpo sigue estando limpio, no teniendo necesidad alguna de volvérnoslo a lavar como en aquel entonces.

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