lunes, 6 de febrero de 2017

LA VERDAD SOBRE EL HABLAR EN LENGUAS

La única mención que vemos en los evangelios acerca de las lenguas, se encuentra en Marcos 16:17 donde Jesús dijo:

“Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas.”

Hechos de los Apóstoles capítulo 2 versículos 3 y 4 dicen:

“Y se les aparecieron lenguas repartidas como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según  el Espíritu les daba que hablasen.”

Es aquí donde se cumple la profecía de Jesús que vimos en Marcos 16:17. Esas otras lenguas o nuevas lenguas eran idiomas humanos, leamos los siguientes versículos.

Versículos 6-11 dicen:

“Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan?¿Como, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de África más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.”

Así que, sin duda alguna, la venida del Espíritu Santo, tuvo como señal el que hablaron en lenguas humanas (idiomas contemporáneos), perfectamente reconocidos por los allí presentes.

Capítulo 10 versículos 44 al 46 dicen:

“Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro, se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían hablar en lenguas, y que magnificaban a Dios.

Aquí vemos que lo que les pasó a los gentiles en casa de Cornelio, fue como cuando cayó el Espíritu Santo sobre los de la circuncisión al principio, en el capítulo 11 versículo 15 dice:

“Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio.”

Vemos claramente, que la señal inequívoca que Dios dio al principio para saber que  había venido sobre ellos el Espíritu Santo, fueron lenguas humanas (idiomas contemporáneos), porque los oían que magnificaban a Dios. No cabía ninguna opción de confusión o engaño. Personas de la circuncisión al principio (Hech.2), como de la incircuncisión más tarde (Hech. 10), cuando vino sobre ellos el Espíritu Santo, hablaron en lenguas humanas, esto es, idiomas perfectamente reconocibles por todos los que estaban presentes.

En el capítulo 19 de Hechos, versículos del 1 al 7, vemos el último acontecimiento que aparece del hablar en lenguas en este libro. Pablo vino a Éfeso,  y después de aclararle a ciertos discípulos con los que se encontró, que el Espíritu Santo se recibía al creer  en el Señor Jesús, dice el versículo 6:

“Y habiéndole impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas y profetizaban.”

En este pasaje no menciona en qué idiomas hablaron, pero se sobre entiende que hablaron idiomas humanos, pues si no, ¿cómo podrían saber que estaban hablando en lenguas?. Esto es prácticamente todo lo que viene en el libro de Hechos de los Apóstoles.

La carta que le sigue a Hechos de los Apóstoles según el orden bíblico es la de Pablo a los Romanos, y aquí no aparece ningún evento acerca del don de lenguas.

Nos tenemos que ir a la siguiente epístola, esto es, 1ª de Corintios y concretamente a los capítulos 12, 13 y 14 para conocer más acerca de dicho tema.

1ª Corintios capítulo 12  versículo 10 dice: “A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro géneros (diferentes) de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas”.

En este versículo se incluye las lenguas dentro de esos dones, que el Espíritu reparte a cada uno en particular como Él quiere (vers. 11).

Este capítulo 12, lo termina Pablo con el versículo 31 diciendo:

“Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente.”

1ª Corintios capítulo 13: 1 dice: “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe”.

Así comienza este capítulo 13, versículo 1. Pablo terminó el capítulo 12 con el versículo 31 diciéndonos, que él nos mostraría un camino aún más excelente. Esto es concretamente lo que Pablo hace en este capítulo13, mostrarnos ese camino más excelente que es el amor. Para ello Pablo lo hace de una manera magistral (hablaba inspirado por el Espíritu Santo) una serie de supuestos, para que podamos entender la excelencia del amor  en relación con los dones. Comienza con el versículo 1 que ya hemos citado, y continúa con el versículo 2 diciéndonos que sin el amor nada somos:

“Y si tuviese profecía, ciencia,… y no tengo amor, nada soy”.

En el versículo 3 termina estos supuestos diciendo:

“Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres,… y no tengo amor, de nada me sirve”.

Es de una evidencia absoluta que Pablo usa estos supuestos para decirnos que el amor es lo más importante en todo lo que hagamos.

El versículo 8 dice:

“El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará”.

Así que, deja bien claro que el amor del cual viene hablándonos, nunca dejaría de ser, pero las profecías se acabarían y las lenguas cesarían. La pregunta inevitable es ¿cuándo ocurriría esto?

En los versículos siguientes del 9-12 lo responde. Concretamente en el versículo 10 dice:

“Más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.”

Lo perfecto ya vino en Cristo Jesús;

“Porque la ley constituyó sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre” (Hebreos, 7:28).

El Profeta esperado que había de venir, vino, (Deuter. 18:18, Juan 6:14, Hebr. 1 :1,2), y con Él su palabra, esto es, la palabra profética más segura (2ª Pedro 1:19) a fin de que el hombre de Dios sea perfecto (2ª Tim. 3:16, 17) por eso, todos los profetas y la ley profetizarían hasta Juan (Mat. 11:13), y  de la misma manera las lenguas cesarían una vez que viniese lo perfecto.

Nuestro Maestro nos enseñó una y otra vez, que la vida cristiana consiste en hacer su voluntad, esto es, oír su palabra y dar frutos, andar como Él anduvo, etc, etc. Por eso, termina el capítulo 13 de 1ª de Corintios en el versículo 13 diciendo:

“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor”.

Como podemos ver, las lenguas no permanecen, pues la fe conlleva el creer sin ver.

“Porque por fe  andamos, no por vista” (2ª Corintios 5:7). “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebr. 11:1).

Así que, el don de lenguas (idiomas) como señal de que el Espíritu de Verdad,  había venido (cumpliéndose la promesa). Tuvo un tiempo de vigencia o de caducidad.

Lo siguiente que vemos sobre las lenguas, lo encontramos en: 1ª Corintios capitulo 14. En el versículo 2, Pablo confirma lo que hemos visto, diciendo que el que habla en lenguas, no habla a los hombres, sino a Dios, recordemos lo que vimos en Hechos de los Apóstoles, como les oían magnificar a Dios en sus respectivas lenguas o idiomas.  En el versículo 4 dice, que el que “habla en lenguas a sí mismo se edifica”. Antes de proseguir, debemos aclarar lo siguiente: En este capítulo, concretamente en los versículos 4, 13, 14 , 19 y 27 aparece en algunas versiones, como por ejemplo en la Reina Valera, la palabra extraña o desconocida no sabemos porqué la incluyeron, pues en el griego no aparecen. Las lenguas contemporáneas no debían ser extrañas o desconocidas, en todo caso, diferentes, que es muy distinto, ya pudimos ver que entonces moraban en Jerusalén judíos de todas las naciones (Hech.2:5-11). De todas maneras, al no venir en el texto griego, deberíamos omitirlas, y así, evitar con ello, una interpretación errónea, como muchos hacen, dándoles un gran énfasis a dichas palabras cuando no aparecen en las copias de los escritos originales.

El  versículo 5 dice:

“Así que quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.”

En los siguientes versículos, Pablo explica el porqué es mayor el que profetiza, que el que habla en lenguas, y también el orden que se ha de tener con estos dones en la iglesia.

Los versículos 10 y 11 dicen:

Tantas clases de idiomas hay seguramente en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado. Pero si yo ignoro el valor de las palabras, seré como extranjero para el que habla, y el que habla será como extranjero para mí.”

Estos versículos avalan claramente lo que venimos viendo, que las lenguas eran idiomas. Estas palabras son sinónimas, tan correcto es decir  “hablo lengua inglesa”, como decir  “ hablo el idioma inglés”. Pablo podría haberse expresado igualmente en este versículo diciendo:

“Tantas clases de  lenguas hay seguramente en el mundo”,…y  el significado sería el mismo.

En los próximos versículos Pablo sigue aclarando la diferencia entre el hablar en lenguas y el profetizar, prefiriendo el don de profetizar  porque edifica a la iglesia.

Versículos 18 y 19 dicen:

Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua.”

Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua.”

Nos es sabido que Pablo hablaba más de un idioma o lengua, por ejemplo en lengua hebrea (Hech.22:2), o en licaónica (Hech.14:11), además era ciudadano romano (Hech.22:25-28), o sea que con razón Pablo dijo en el versículo 18 que leímos anteriormente, que él hablaba en lenguas (idiomas) más que todos. Ahora bien, como viene explicando, no tiene sentido el hablar en una lengua o idioma que los demás no entienden,

“¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias? Pues no sabe lo que has dicho” (vers.16).

En el versículo 22 dice:

“Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes.”

De ahí que el orden que Pablo enseña a la iglesia es que:

“Si habla alguno en lengua sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete. Y si no hay interprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios" (vers. 27 y 28).

Dice el versículo 33: 

PUES DIOS NO ES DIOS DE CONFUSIÓN, SINO DE PAZ.

Es en  esta carta a los Corintios, dónde Pablo expone el orden de cómo se han de usar estos dones, entre ellos el de hablar en lenguas, profetizando que dicho don cesaría. Por esto, no debe llamarnos la atención de que, aparte de esta carta a los Corintios, que fue de las primeras que se escribieron, no se mencione más en ninguna otra carta o epístola algo acerca del hablar en lenguas.

Así que, con lo Perfecto = la Palabra = el Verbo = Dios = Jesucristo, las lenguas como otras muchas cosas cesarían o acabarían, no teniendo ya más sentido.

La señal inequívoca que certifica que cuando creemos recibimos la promesa del Padre, el Espíritu de Verdad o Espíritu Santo, no son  las lenguas que dicen hablar algunos.

El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él” (Juan 14:23)


Así que, el que guarda sus mandamientos o su  palabra, es en el que mora el Espíritu Santo. Por lo tanto la evidencia de que el Espíritu de Verdad  ha venido sobre nosotros, y está en nosotros es el guardar Su Palabra.

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