martes, 28 de febrero de 2017

LA MANIFESTACIÓN DE DIOS EN LOS DOS PACTOS

DIOS EN EL PRIMER PACTO

Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente. Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres. Éxodo 32: 27 y 28 

Mas Jehová nuestro Dios lo entregó delante de nosotros; y lo derrotamos a él y a sus hijos, y a todo su pueblo. Tomamos entonces todas sus ciudades, hombres, mujeres, niños; no dejamos ninguno. Deuteronomio 3: 33 y 34

Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo castigaré lo que hizo Amalec a Israel al oponerse en el camino cuando subía a Egipto. Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él: mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos. 1ªSamuel 15: 2 y 3

… dice Jehová. Porque yo ampararé a esta ciudad para salvarla, por amor de mí mismo, y por amor de David mi siervo. Y salió el ángel de Jehová y mató a ciento ochenta y cinco mil en el campamento de los asirios; y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos. Libro del Profeta Isaías capítulo 37: 34-36

Y le dijo Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella, Y a los otros dijo, oyéndolo yo: Pasad por la ciudad en pos de él, y matad; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia. Matad a viejos, jóvenes, vírgenes, niños, mujeres, hasta que no quede ninguno.   Libro del Profeta Ezequiel capítulo 9: 4, 5 y 6

Estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron a un hombre que recogía leña en día de reposo. Y los que le hallaron recogiendo leña, lo trajeron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación; y lo pusieron en la cárcel, porque no estaba declarado qué se le había de hacer. Y Jehová dijo a Moisés: Irremisiblemente muera aquel hombre; apedréelo toda la congregación fuera del campamento. Entonces lo sacó la congregación fuera del campamento, y lo apedrearon, y murió, como Jehová mandó a Moisés. Números 15:32-36

Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos. Éxodo 3: 15

Hemos dejado este texto de Éxodo 3 para afirmar una vez más que el nombre de Jehová le fue dado a los hijos de Israel y que el “Este es mi nombre para siempre”, se ha de entender bajo todo el contexto de este primer pacto. Dios tuvo que dar lugar a un segundo pacto porque su pueblo Israel, incumplió y no permaneció en el pacto que Jehová hizo con ellos, como podemos ver entre otros textos el de Hebreos 8:8 y 9, donde dice:

He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto; No como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; Porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor.

Ahora bien, sí que tenemos siempre en recuerdo ese nombre de Jehová que dio al pueblo de Israel. Entendiendo siempre que fue para ese primer pacto, y no para continuar llamándole Jehová en el segundo pacto o Testamento de Jesucristo.

En este segundo y gran Pacto, Dios; por, en, y con el nombre de Jesucristo, hace del pueblo israelita y gentil un único y sólo pueblo, como encontramos en la carta a Efesios 2:14-15:

Porque Él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz.

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,… Hebreos 1:1

DIOS EN EL SEGUNDO PACTO

…en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo. Hebreos 1: 2

Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.      Mateo 5: 38-42

Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.       Mateo 5:44                      

Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.       Mateo 9:35-36

Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.      Marcos 12:29-31

Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. Lucas 6:32-35

Viendo los que estaban con Él lo que había de acontecer. Le dijeron: Señor, ¿heriremos a espada? Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Basta ya, dejad. Y tocando su oreja le sanó. Lucas 22: 49-51

Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Lucas 23: 33-34

Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Juan 15:12-13

Esto os mando: Que os améis unos a otros. Juan 15:17

Lo que queremos dejar claro con este escrito, es la grandísima diferencia que hay de la manifestación de Dios entre el primer y segundo pacto para con los hombres.

Como podemos apreciar en el primer pacto, Dios, se manifestó con el nombre de Jehová (en otras versiones Yahvé), al pueblo de Israel que Él había escogido entre todos los pueblos. Un Dios defensor de su pueblo, castigador y vengador para con los que desobedecían y oponían a su ley.

Mientras que en el segundo pacto, Dios, se ha manifestado con el nombre de Jesucristo, incluyendo a los demás pueblos (gentiles) como pueblo suyo, no haciendo ninguna diferencia, siendo misericordioso y compasivo para con todos, dejando el juicio para el Día Postrero.

En Jesucristo encontramos la manifestación perfecta de Dios, dejándonos clarísimamente que:

En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos Hechos 4: 12.

En el nuevo y mejor pacto no aparece ni tan solo una vez el nombre de Jehová. Sin en cambio las sectas o religiones, por no haber entendido o no querer entender el cambio que hubo con la venida de Jesucristo, siguen erróneamente llamando a Dios con el nombre de Jehová. Hemos podido ver algunos textos de ambas revelaciones o manifestaciones y la diferencia es total y absoluta. En el nuevo pacto no cabe llamar a Dios Jehová, ya que este nombre fue para el pueblo de Israel y solamente hasta la venida de Cristo.

Nuestro Maestro y Señor así nos dio ejemplo y nos lo enseñó como por ejemplo cuando oraba.

Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos,…Lucas 11: 1 y 2

Así ocurre siempre en el nuevo Pacto cuando se dirigían o hacían referencia a Él, llamándole Padre, Dios, Señor o Jesucristo. Nunca le llamaron Jehová o Yahvé, como sí lo hacen en contra de lo enseñado por el Maestro las religiones o sectas, por ejemplo los así mismos llamados “testigos de Jehová”, que tienen trucadas sus Biblias habiendo sustituido las palabras Señor y Dios por la de Jehová, haciendo algo condenable.

También ocurre esto con los evangélicos, adventistas, etc., que aunque en sus Biblias no aparezca el nombre de Jehová en el nuevo pacto, como corresponde a la verdad, sí cuando lo leen, oran o alaban a Dios, cambian y usan habitualmente el nombre de Jehová cuando se dirigen al Padre, desobedeciendo de esta manera al Maestro y dando claras muestras de evidencia que aún siguen en el primer pacto, no habiendo recibido el sacrificio de la cruz de nuestro Señor Jesucristo. En otro lugar de su Palabra dice:

Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra.               Filipenses 2: 9 y 10                                                                                                                                             

Este texto muestra claramente una vez más, que es Dios, el único, teniendo un nombre que es sobre todo nombre, el de Jesucristo y no el de Jehová, ante el cual se doblará la rodilla de todo ser creado en los tres espacios existentes.

Dejando además sin duda alguna que Él es el único fundamento y no otro, como se nos dice en 1ª de Corintios 3:11

Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.


Decirles a todos aquellos que aún se dirigen a Dios Padre con el nombre de Jehová, que investiguen las Sagradas Escrituras, rectifiquen y dejen de confundir a los demás.

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