martes, 28 de febrero de 2017

LA FALSA NAVIDAD

La gran mayoría de gente se expresan por esta época diciendo que es la mejor temporada del año. Y agregan que no es para menos, pues celebran el cumpleaños de Jesús. Sin embargo cuándo y dónde Jesús nos mandó celebrar cumpleaños. Para los que hemos creído en Jesucristo como Señor y Salvador y por lo tanto nos ceñimos estrictamente en las Sagradas Escrituras, no encontramos el que tengamos que hacer fiesta o conmemoración por cumpleaños. Es más, para los Hijos de Dios, hay igualdad de días, no diferenciando ninguno de ellos como más importante que otro. Así como existe igualdad de personas ante Dios, también hay igualdad de días. Y es por ello que Pablo nos dice:

Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años. Me temo de vosotros, que haya trabado en vano con vosotros (Gálatas 4:10-11).

En Cristo no se puede ni se debe guardar, celebrar o considerar un día como especial y hacer fiesta por eso. NO importa si es una festividad religiosa o pagana. Viene siendo lo mismo. Si se hace teniendo el conocimiento de la Palabra de Dios que no se debe hacer; entonces el Evangelio es en vano para tales personas.

La Navidad, en vez de ser una alegría para Jesús, se convierte en una abominación al igual que todo aquello que va en contra de su voluntad o Palabra.  Como por todos es sabido, es el día en el que se conmemora el nacimiento de Jesús y tiene lugar el 25 de diciembre. Ya mucho antes de dicha fecha se hacen los preparativos para tal acontecimiento. Las calles de prácticamente todas las ciudades o pueblos son adornadas y alumbradas de múltiples colores como así también los hogares, buscando con ello un ambiente especial de paz y armonía.

Sin duda alguna es la festividad más señalada del calendario cristiano-religioso. Dentro del mundo católico apostólico romano tienen por costumbre de montar un belén, compuesto por imágenes hechas de diferentes materiales como de plástico, escayola, madera o barro, pretendiendo recordar  a aquellos personajes que protagonizaron aquel momento histórico del nacimiento de Jesús. Naturalmente en un belén no pueden faltar las imágenes de la Virgen María, San José y el niño Jesús.

Por otro lado el mundo protestante-evangélico tiene por costumbre de poner un árbol (normalmente un abeto), adornado con bolitas y luces de colores, aunque también hacen belenes,  sobre todo a los que ellos llaman belenes vivientes que lo forman los mismos feligreses, representando de la misma manera a los que según ellos formaron parte del día del nacimiento de Jesús. Por supuesto que no faltan los villancicos, las zambombas, esos cánticos que el hombre compone para adorar a María la Virgen, a San José, a Jesús y a otros muchos santos o apóstoles.

Y ya, no que decir, de las grandes cenas con todo tipo de manjares. Dependiendo del poder adquisitivo de cada cual, si es posible, hay quienes aprovechan dicha festividad para tomarse unos días de vacaciones, viajar a otro país y celebrarlo allí por todo lo grande, e incluso algunos por no disponer en ese momento de dinero suficiente para pasar en grande la Navidad, recurren a una entidad bancaria, se endeudan con un préstamo que deberán devolver mensualmente.

Ahora bien, a todo esto de apariencia celestial y divina, donde el hombre exterioriza de una manera especial su fe y amor en Dios a través de la  Navidad, cabe preguntarse si verdaderamente estas cosas corresponden a lo que Cristo vino a transmitirnos o enseñarnos con su venida o nacimiento.  ¿Hacemos bien en celebrar la Navidad o no?

Para conocer las respuestas a estas preguntas, es necesario e imprescindible recurrir al Libro en el que el mismo Jesús enseñó la verdad de todas las cosas, inspirando para ello a hombres que Él mismo escogió de antemano, naturalmente nos estamos refiriendo a las Sagradas Escrituras.

Empezaremos por aclarar que la palabra Navidad no aparece en las Sagradas Escrituras, es un término inventado por el hombre como por ejemplo ocurre con la trinidad, purgatorio, limbo, la santa cena, la primera comunión u otros. En este caso la definición de la palabra Navidad como dijimos al principio, es la conmemoración del nacimiento de Jesús,  que según la iglesia católica y otras se efectuó el 25 de diciembre del año cero, es decir, hace más de 2016 años.

Lo mismo ocurre con la fecha de su nacimiento, que tampoco aparece en las Escrituras que Jesús naciera un 25 de diciembre, es más, para nada se dice o enseña  que dicho acontecimiento tengamos que conmemorarlo y mucho menos un día en concreto como en este caso el día 25 de diciembre. Día, por cierto en el que con toda probabilidad no naciera Jesús, ya que como narra el evangelio de Lucas, capítulo 2, versículo 8:

Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.

Y a finales de diciembre lo habitual es que haga mucho frío e incluso nieve y por consiguiente los pastores no guardaban las vigilias de la noche sobre sus rebaños, y ya no que decir del frío que hubiese habido en el pesebre donde acostaron al niño nada más nacer, por no haber lugar en el mesón.

Así pues, nada más con lo que hemos aclarado hasta aquí, podemos afirmar, que la palabra Navidad con su definición no corresponde a la verdad, y por lo tanto es un gran engaño y una gran mentira.

Además de todo esto, hay que destacar la gran idolatría que ejerce el mundo cristiano-religioso en esta festividad navideña. Sus imágenes de plástico, madera, barro, escayola o de personas que crean como representaciones divinas, constituye una gran ofensa a Dios, como se dice en Romanos capítulo 1, versículos del 21 en adelante:

No le glorifican como a Dios, ni le dan gracias, sino que se envanecen en sus razonamientos, y su necio corazón es entenebrecido. Profesando ser sabios, se hacen necios, cambian la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible.

Y con sus cánticos y villancicos, adoran a otros que no son Dios, como por ejemplo a la Virgen María, a San José, San Pedro, San Pablo, etc., incumpliendo voluntariamente lo mandado y recordado por Jesús cuando dijo:

Escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás (Mat. 4:10).

¡Ay de éstos que anuncian otros evangelios diferente del que nos anunció Jesús y los apóstoles! como en este caso con la falsa Navidad, que como se dice en Gálatas 1:6-9: Aquellos que anuncian un evangelio diferente malditos son ellos y sus falsos evangelios.

¿Qué Jesús nació? naturalmente que sí, como lo narra en el evangelio de Lucas, capítulo 2, versículos del 4 al 11, donde dice que:

José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón… Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.

Pero esto ocurrió, NO para hacer del nacimiento de Jesús una fiesta pagana llena de mentiras y engaño; NO para hacer negocio con ello; NO para glotonerías, borracheras, adulterios, fornicaciones y otros muchos pecados que en esa celebración aumentan considerablemente. NO para hacer de su nacimiento un espectáculo teatral o cinematográfico. NO para hacer un ritual o una conmemoración anual que nada tiene que ver con la verdad de su nacimiento.

El nacimiento de Jesús hay que entenderlo y aceptarlo espiritualmente como ocurre con toda su Palabra. El nacimiento de Jesús se da en la persona, desde el primer día en la que ésta verdaderamente deposita su fe en Él, y esto puede ocurrir y de hecho ocurre en cualquier día del año. A partir de ahí pasamos a ser su templo, el lugar donde Dios habita, llamados a servirle para anunciar todas las cosas que Él ha enseñado y mandado (Mateo 28: 19 y 20; 1 Pedro 2:9).

Cualquier persona que haya creído en el verdadero nacimiento de Jesús, entenderá perfectamente que esto que venimos enseñando es de Dios. Y si ha estado practicando la mal llamada Navidad inventada por los hombres, dejará inmediatamente de celebrarla e irá corrigiendo por la Palabra de Dios a todos esos falsos maestros, sacerdotes o pastores religiosos que la enseñan y practican en contra de Cristo.

Sepa, que Jesús el único Dios verdadero jamás mandó conmemorar su nacimiento como nos lo enseñan las religiones o sectas con sus denominaciones. Tanto es así, que en las Escrituras este mismo acontecimiento del nacimiento de Jesús, solamente se narra en el evangelio de Mateo, capítulos 1 y 2, y en el de Lucas capítulo 1 y 2, y nada  o poco más.

Sepa, que, como no podía ser de otra manera, en los más de cuarenta años que los apóstoles de Jesús anunciaron el evangelio, nunca y a ninguno de ellos se les ocurrió ese gran disparate de celebrar o conmemorar el nacimiento de Jesús. Es que lo tenían muy claro, como el mismo Pablo lo revela en su segunda carta a los Corintios, capítulo 5, versículo 16, diciendo:

De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no le conocemos así.

Al mal llamado cristianismo, compuesto por católicos, ortodoxos, protestantes, evangélicos, testigos de Jehová, adventistas o mormones entre otros, les ocurre lo que dice en Romanos 1 del 24 en adelante, que:

Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador.

Sí, esto es lo que se hace con el festejo de la Navidad, como con otras muchas cosas, cambiar la verdad de Dios por la mentira, se honra y da culto a las criaturas (imágenes, esculturas) antes que al Creador.

En la celebración de la mal llamada Navidad, los padres hacen todo lo posible para reunir en ese día a todos sus hijos, hacen un gran esfuerzo para ofrecer lo mejor en comida y bebida, en tener una comunión que difícilmente se podrá repetir en otro día del año, hablar con ellos de lo vivido y de sus proyecto. Pero de lo que menos se habla, por no decir nada, es de Dios y su Palabra o de adorar a Dios en espíritu y en verdad como es necesario que se le adore (Juan 4:24).

El mundo cristiano-religioso no se queda aquí, sino que  seis días después de celebrar ésta fiesta pagana, entra en otra más como es la celebración de la noche vieja y año nuevo. Fiestas donde se vuelve a derrochar dinero en comidas, bebidas y sobretodo en fuegos artificiales, mientras otros muchos están muriendo de hambre y sed. Y donde de nuevo pecados como el adulterio, la fornicación y la borrachera se incrementan de forma notoria en estas celebraciones. Celebraciones en las que los verdaderos nacidos en Cristo, no deben ni pueden tener parte en ellas. Los nacidos en Cristo como Él  nos lo enseñó en el capítulo 3 del evangelio de Juan, diciéndonos que: nos es necesario nacer de nuevo, nacer del Espíritu. Este es el nacimiento transcendental del que nos habla Jesús, el nuevo nacimiento del Espíritu.

Podríamos seguir hablando de Santa Claus, papa Noel, los Reyes Magos, San Nicolaus o como le quieran llamar, con los que se engañan a los más pequeños, haciéndoles creer que todos estos personajes forman parte de esa Navidad Divina, cuando en realidad es todo una gran falsedad.

Amigos, no se dejen engañar más, ni por el mundo, ni por la religión, llámese como se llame, como Dios nos exhortó por medio de Pedro en su primera carta, capítulo 4, versículo 3, diciendo:

Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías.


Crea, que la venida de nuestro Señor Jesucristo está cerca. Y si usted está en una religión salga de ella, pero si no lo está, no procure entrar. Porque las religiones son todas obras de hombres, procedencia del mundo gentil que nunca conoció a Dios y por lo tanto no tuvieron en cuenta su verdadero nacimiento, y donde nunca podrá encontrar a Dios. Eso sí, no se tarde más en creer en Jesús, que es el camino, la verdad y la vida; en seguirle, para que cuando Él venga pueda acompañarle al reino de los cielos y disfrutar para siempre la vida eterna que Dios ha prometido. Escudriñe su Palabra, rechace todas estas celebraciones que proceden del paganismo y deje que verdaderamente el nacimiento de Jesús se haga realidad en su vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Publicaciones Populares

Newsletter