martes, 28 de febrero de 2017

LA FALSA DOCTRINA DE LA TRINIDAD

La palabra “Trinidad” significa, según sus inventores o creadores: la existencia de un sólo Dios en tres personas distintas. Fue la iglesia católica apostólica romana quien inventó dicha definición,  como hicieron también con otras tantas, por ejemplo: el limbo o el purgatorio.

Cuándo exactamente la crearon y qué persona o personas fueron, no sabríamos decirles, pero tampoco es relevante. He aquí algunas declaraciones de la iglesia católica respecto a la “Trinidad”:

El dogma de la Santísima Trinidad

La Trinidad es una. No confesamos tres dioses sino un solo Dios en tres personas: “la Trinidad consubstancial” (Concilio de Constantinopla II, año 553: DS 421). Las personas divinas no se reparten la única divinidad, sino que cada una de ellas es enteramente Dios: “El Padre es lo mismo que es el Hijo, el Hijo lo mismo que es el Padre, el Padre y el Hijo lo mismo que el Espíritu Santo, es decir, un solo Dios por naturaleza” (Concilio de Toledo XI, año 675: DS 530). “Cada una de las tres personas es esta realidad, es decir, la substancia, la esencia o la naturaleza divina” (Concilio de Letrán IV, año 1215: DS 804).

Las Personas divinas son realmente distintas entre sí. “Dios es único pero no solitario” (FidesDamasi: DS 71). “Padre”, “Hijo”, Espíritu Santo” no son simplemente nombres que designan modalidades del ser divino, pues son realmente distintos entre sí: “El que es el Hijo no es el Padre, y el que es el Padre no es el Hijo, ni el Espíritu Santo el que es el Padre o el Hijo” (Concilio de Toledo XI, año 675). Son distintos entre sí por sus relaciones de origen: “El Padre es quien engendra, el Hijo quien es engendrado, y el Espíritu Santo es quien procede” (Concilio de Letrán IV, año 1215). La Unidad divina es Trina.

Hoy en día no solamente enseña esta falsa doctrina de la “Trinidad” la iglesia católica, sino que la ortodoxa, los protestantes-evangélicos, con sus respectivas divisiones (que no son pocas), mormones, adventistas del séptimo día y otros la adoptaron de esta.

Dicha palabra no aparece ni tan sólo una vez en las Sagradas Escrituras o Biblia, como por otra parte es lógico y natural, ya que no tiene ningún fundamento bíblico como demostraremos seguidamente.

Decir o enseñar que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son personas es una auténtica herejía. Como todos sabemos y según el diccionario académico de la real lengua española, la palabra persona significa:

1. Individuo de la especie humana.
2. Hombre o mujer cuyo nombre se ignora o se omite.

Afirmar que el Padre y el Espíritu Santo son personas, es totalmente falso. En el evangelio de Juan capítulo 1, versículo 12, leemos:

A Dios nadie lo vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él lo ha contado (según otra versión “él le ha dado a conocer”).

Ninguna persona como señala el texto, es decir, individuo de la especie humana, ha visto a Dios Padre jamás. En cierta ocasión un discípulo  de Jesús llamado Felipe le dijo:

Señor, muéstranos al Padre y nos basta (Juan 14:8). A lo que Jesús le respondió:

¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos al Padre? (Juan 14:9).

Jesús no pudo mostrarle a Felipe ni a nadie al Padre en persona, es decir, en carne y hueso como Felipe le pidió, por la sencilla razón de que como se nos enseña en Juan 4:24,

Dios es espíritu

y nosotros como personas no podemos visualizar el espíritu. El Maestro, para que podamos hacernos una pequeña idea de esto, nos enseñó cuando le respondió a Nicodemo en Juan 3:8, acerca de lo espiritual, que:

El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del espíritu.

Del Padre oyeron su voz, como por ejemplo se nos narra en Mateo 17:5, diciendo:

Mientras él aún hablaba, una nube de luz les cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a Él oíd.

Pero por lo que estamos viendo y comprobando, éstos que mal enseñan la Trinidad, no oyen al Hijo, como nos mandó el Padre, al enseñar e inventar tales falsas doctrinas.

Lo mismo ocurre con el Espíritu Santo, en este caso mucho más fácil de explicar, pues el mismo nombre lo indica o aclara, ¿quién es el Espíritu y Santo? Indiscutiblemente Dios en su esencia. Como leímos en Juan 4:24, que Dios es Espíritu y en 1ª de Pedro, 1:16, leemos: porque escrito está: sed santos, porque yo soy Santo.

Esto es, el Dios invisible, es decir, el Espíritu Santo, nada que ver con una persona, o lo mismo, con un individuo de la especie humana.

La única revelación o manifestación de Dios para con la humanidad como persona fue en la del Hijo, es decir, en la persona de Jesús nacido como hombre de María. En Filipenses 2:6 y 7, dice:

El cual, (Cristo) siendo en forma de Dios (Espíritu Santo), no estimó el ser igual a Dios, como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres (persona).

Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley. (Gálatas 4:4)

Y esto de ningún otro se dice en las Escrituras, ni del Padre, ni del Consolador o Espíritu Santo. Así pues, lo que podemos afirmar y decir con toda rotundidad acerca de esta gran verdad y según las Sagradas Escrituras, es que Dios se ha revelado o manifestado a los hombres en este segundo o nuevo pacto de tres maneras: como Padre (Espíritu en los cielos), como Hijo (en la persona de Jesucristo), y como Consolador o Espíritu Santo. Todo lo demás (la trinidad católica…) es falso, engañando a los hombres y adulterando la Verdad que es Cristo Jesús y a quien éstos tendrán que dar cuenta en el día del juicio.

Para terminar, decir también que aunque los a sí mismos llamados “testigos de Jehová” manifiestan y enseñan que la trinidad no es, éstos son igualmente adúlteros de la Palabra y engañadores, no reconociendo que el Hijo es el mismo Dios que el Padre y diciendo que el Espíritu Santo no es el mismo Dios Padre, sino una “fuerza activa”, palabra que, como con la “Trinidad”, fue inventada, en este caso por los falsos “testigos de Jehová” y de la misma manera por lógica y naturalmente, dicha palabra tampoco aparece en las Sagradas Escrituras.

Si deseas investigar las Sagradas Escrituras, y así poder conocer a Jesucristo y su Verdadera Iglesia, no dudes en contactar con nosotros, estamos a tu entera disposición, de una manera gratuita, sin más interés que el que conozcas la verdad para que seas verdaderamente libre.


Y conoceréis la Verdad, y la Verdad os hará libres. (Juan 8: 32).

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