martes, 28 de febrero de 2017

Comezón de oír

Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán  maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas (2 Timoteo 4:3).

Esto es lo que Pablo le dijo a Timoteo en el siglo I. Desde hace mucho la gente se apartó de la verdad y se volvió a las fábulas. Abandonaron la sana doctrina. Prefirieron escuchar a maestros con novedosas enseñanzas basadas en ellos mismos y en cuestiones de este mundo. Es tal el alejamiento de la Verdad que aunque se poseen en la actualidad copias de los escritos originales del nuevo testamento en griego la gente no tiene interés alguno por indagar o escudriñar la Palabra de Dios. Se les olvidó lo que Jesús les dijo a los judíos: En ellas está la vida eterna (Juan 5:39). La gente prefiere las fábulas, todo aquello que los entretiene, los divierte y les da placer.

La institución del cristianismo por el catolicismo romano y luego por el protestantismo y las sectas derivadas provocó que la gente se acomodará y le baste solo con escuchar a sus líderes religiosos. A estos aludía Pablo cuando dijo: Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos (Hechos 20:29-30).

Lamentablemente el mensaje del evangelio original se perdió pronto, tan pronto que solo murieron los apóstoles y todo empezó a perderse. Es por eso que en la actualidad para los líderes religiosos quedó tan lejos y tan obsoleto aquello que el apóstol Juan dijo: Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros.  (1 Juan 2:24).

De todo esto son responsables directos y cómplices los religiosos y sectarios. El evangelio original o del principio, el evangelio de Cristo y de los apóstoles quedó tan distante por las fábulas o enseñanzas de hombres que las sectas del mal llamado cristianismo impusieron. Por eso aunque parezca obsoleto para los que amamos la verdad aún tiene eco lo que Pablo dijo: Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo (Colosenses 2:8).

No nos dejemos engañar por esas filosofías y tradiciones humanas como por ejemplo las misas, procesiones, peregrinaciones, bautismos en agua, ritos, ceremonias, celebraciones, aniversarios, cultos, etc, etc. Esto para nada es según Cristo. Y de igual manera la doctrina de la prosperidad material, la siembra y cosecha económica, las maldiciones ancestrales, las liberaciones y espectáculos de todos estos maestros falsos en sus cruzadas y campañas evangelísticas, entre otras muchas cosas.

Recordemos que es en la enseñanza de los apóstoles y profetas de Cristo que debemos edificar. Edificaos sobre el fundamento de los apóstoles y profetas siendo la principal piedra del ángulo, Jesucristo mismo (Efesios 2:20). Y ellos nada enseñaron concerniente a todas estas fábulas de los maestros de las sectas y denominaciones. Para tener vida eterna no hay otra opción más que permanecer en la enseñanza del principio. La enseñanza de Cristo y de los apóstoles. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre Y ésta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna (1 Juan 2:25).

Un mensaje para reflexionar...

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