lunes, 23 de enero de 2017

Los Mormones (santos de los últimos días)

“Mas si aún, un ángel del cielo, os anunciara otro evangelio diferente del que os hemos anunciado,sea maldito  (Gálatas 1: 8).         

Porque vendrá tiempo cuando no soportaran la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el comezón de oír novedades, apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a fábulas (2ª Timoteo 4: 3,  4).

Y “muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos” (Mateo 24: 11)

Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos” (Romanos 16: 18).

“las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron” (Romanos 15:4).

“Para que ya no seamos niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error”. (Efesios 4: 14, 15).

Podemos saber ciertísimamente, que el libro de Mormón, NO es otro testamento de Dios, como ellos afirman. Por tanto, José Smith y el supuesto ángel Moroni que se le apareció, son falsos según las Santas Escrituras.

Porque “tenemos la palabra profética más segura” (2ª Pedro 1: 19). La verdadera Palabra de Dios (La Biblia), que habló a los hombres muchas veces y de muchas maneras, en otro tiempo por los profetas (En el Antiguo Pacto), y en estos postreros días, nos ha hablado por el Hijo (Jesucristo, en el Nuevo Pacto. (Hebreos 1: 1,2).

Por eso, nuestro deber es escudriñar las Escrituras (La Biblia), porque ellas son las que dan el  testimonio de Jesús (Juan 5: 39).

Investigando las Escrituras, podremos ver, que ni en el Antiguo Pacto, ni en el Nuevo Pacto, se menciona para nada ni el libro de Mormón, ni al profeta José Smith.

Pablo dijo, mucho antes de que José Smith naciera lo siguiente: “Que si aún un ángel del cielo, os anunciara otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea maldito”.  (Gálatas 1: 6- 8).

José Smith, y muchos otros, son “falsos apóstoles, obreros engañosos que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y nada tiene de extraño que el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así como también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia” (2ª Corintios 11: 13 – 15).

Los mormones dicen que José Smith, recibió el sacerdocio según el orden de Aarón. Tal cosa es totalmente imposible, según las Escrituras, pues con el sacrificio de Jesucristo, este sacerdocio queda por su debilidad e ineficacia abolido. (Hebreos 7: 11 – 19). Además, dicho sacerdocio según el orden de Aarón, solo le correspondía a los hijos de Aarón (Éxodo 28).

Errando aún más, los mormones, dicen que José Smith, después de haber recibido el sacerdocio Aarónico, fue nombrado sacerdote según el orden de Melquisedec.

Las Escrituras, nos enseñan que tal sacerdocio solo, le correspondía a Jesucristo, nuestro Sumo Sacerdote, para quien estaba profetizado diciendo: “Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec” (Salmo 110: 4).

Jesucristo quien fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado, quien penetró hasta dentro del velo por nosotros, como precursor, hecho fiador de un mejor pacto,  por cuanto permanece para siempre, quien tiene un sacerdocio inmutable según el orden de Melquisedec (Hebreos 5, 6 y 7).

Jesús ya nos avisó, que se levantarían muchos falsos profetas (Mateo 24: 11 y 24).

No nos dejemos engañar  por fábulas y supuestas revelaciones de hombres.

Jesús dijo:   “Yo soy el camino y la Verdad, y la Vida” (Juan 14: 6).

Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso”. (Apocalipsis 1:8).

“El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto” . (Apocalipsis 2:8).

Y “en NINGÚN OTRO hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos” (Hechos 4: 12).

Existen  2 declaraciones oficiales de los mormones que dicen lo siguiente:

La primera parte de la Declaración Oficial,

Se encuentra en las páginas finales de Doctrina y Convenios. Fue comunicada por el presidente Wilford Woodruff y presentada ante los miembros de la iglesia en la conferencia general del 6 de octubre de 1890.

El Señor le mostró a Wilford Woodruff, mediante revelación, lo que sucedería si los santos no cesaban de practicar el matrimonio plural. Wilford Woodruff, fue el cuarto presidente de la iglesia después de su restauración mediante el profeta José Smith. Recibió una revelación en la que se puso fin al matrimonio plural en la iglesia.

Pues bien, después de haber leído esta declaración oficial, hemos de decir que este Wilford Woodruff fue el cuarto falso profeta de la iglesia de los mormones después del primero que fue José Smith. No nos cansamos de repetir que según las propias palabras de Jesucristo: “Todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan” (Mateo 11:13 y Lucas 16:16), esto significa, que el último profeta fue Juan el bautista dando lugar al PROFETA  que se estaba esperando, esto es, a Cristo, como reconocieron aquellos hombres en Juan 6: 14, diciendo: “Este verdaderamente es el PROFETA que había de venir al mundo.”

A partir de ahí,  todos los que formamos el pueblo o la Iglesia de Dios, es decir, su cuerpo, vivimos dentro de ese nuevo orden de acuerdo a Efesios 4: 11, donde Jesús mismo constituye a unos apóstoles; a otros profetas; a otros evangelistas; a otros, pastores y maestros.

El nuevo orden profético según Cristo se encarga de comunicar por todo el mundo lo que el Profeta nos ha encomendado y esto está escrito en su Palabra o Nuevo Pacto. Por eso, como Pedro en su primera carta en el capítulo 2, versículo 9, dice que la Iglesia es: linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.     En este nuevo orden, nadie debe ser llamado ni querer ser llamado profeta, maestro…, porque uno es nuestro Profeta, Maestro…, el Cristo, y todos los demás somos hermanos (Mateo 23:8-10), designados por Dios a divulgar su Palabra por todo el mundo.

Pablo deja claro en 1ª de Corintios capítulo 13, versículo 8, que: las profecías se acabarían. Cuando viniera lo perfecto (vers. 10) y lo perfecto vino con Cristo. Él nos dejo la Palabra perfecta, la Verdad. Después de estas aclaraciones, nos reafirmamos  en decir que tanto Wilford como José Smith y los demás, forman parte de esos falsos profetas que se introducirían entre nosotros según las Escrituras.

Fijémonos el engaño tan grande que existe en todo esto que publican, cuando dicen los mormones que “este hombre recibió por revelación el fin del matrimonio plural”.

La Palabra, nos enseña que el matrimonio es entre un hombre y una mujer y no plural. Los mormones han mantenido hasta hace poco el matrimonio plural, como ellos le llaman y esto, por no obedecer al Maestro que dice:

¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre (Mateo 19: 4-6).

¿Cómo pueden decir los mormones que Dios le dio una revelación a Wilford para poner fin en la iglesia el matrimonio plural? El matrimonio plural estaba totalmente prohibido y confirmado por nuestro Profeta y Maestro Jesucristo aproximadamente 1800 años antes que naciera este tal Wilford. Esta evidencia, deja con toda claridad que  los mormones desde su fundador José Smith hasta muy recientemente, estuvieron oficialmente viviendo en adulterio por no tener en cuenta el mandato del Señor Jesucristo. Siendo pues una evidencia también, que no pudieron ser siervos o profetas de Dios.

1 Timoteo 3:2 dice: Pero es necesario que el obispo, sea irreprensible, marido de una sola mujer.

En todo el Nuevo Pacto no cabe una interpretación diferente a esta: el matrimonio polígamo o plural como le llaman los mormones, estaba y está totalmente prohibido por el Maestro, llegando a enseñar, que aun:

Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró  con ella en su corazón (Mateo 5:28).

La segunda declaración oficial:

Declaración doctrinal que ahora se encuentra en las páginas finales de Doctrina y Convenios y que indica quiénes pueden poseer el sacerdocio de Dios. A principios de junio de 1978, el Señor le reveló al presidente Spencer W. Kimball que se debía dar el sacerdocio a todo varón que fuera miembro digno de la Iglesia.

Esta segunda declaración, es aún más disparatada ¿Cómo  puede alguien creer que en 1978, el Señor le revelase a Spencer W. Kimball que se debía dar el sacerdocio a todo varón que fuera miembro digno de la Iglesia? O sea, que lo que nuestro Maestro Jesucristo enseño acerca del sacerdocio y que sus discípulos se encargaron de promulgar, así como la igualdad de derechos en todos los aspectos entre los hombres, no haciendo distinción alguna entre pueblos, color y sexo ¿no les ha servido a los mormones para nada?

Esto, no es más que fábulas, las cuales usan como organización humana para engañar a las personas y con los diezmos y las ofrendas que les roban, viven del cuento, enriqueciéndose y haciéndose como se están haciendo, un imperio de bienes e inmuebles. Indague un poco y compruebe el capital y las posesiones que han adquirido desde su fundación.

En la Iglesia verdadera de Cristo; somos ese real sacerdocio, nación santa.(1ª de Pedro 2: 9). A diferencia de la Iglesia verdadera de Cristo, los mormones otorgan el sacerdocio según el orden de Melquisedec que sólo y exclusivamente le pertenece a Cristo, a hombres mortales, y de igual forma el sacerdocio según el orden de Aarón que únicamente le correspondía a los hijos de éste, habiendo sido abolido con la venida de Cristo. Por consiguiente podemos decir con toda seguridad, que es totalmente falso que Spencer W. Kimball recibiera revelación alguna de Dios, yendo dichas supuestas revelaciones en contra de Dios mismo.

Los mormones, como ellos mismos declaran, siguieron entre otras muchas cosas haciendo distinción entre los hombres, es decir, entre razas, color y sexo. Cuando el Maestro en su Nuevo Pacto y hace aproximadamente dos mil años, nos enseñó que: Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos somos uno en Cristo Jesús.   (Gálatas 3: 28)

Estimado lector, no se deje engañar por ninguna religión, secta o denominación que son lo mismo; organizaciones de hombres que nos esclavizan poniendo sobre nosotros pesadas cargas que ellos mismos no quieren ni pueden llevar. Nos conducen a esos templos o caseríos que construyen y que son de su propiedad adquiridos con el dinero de sus neófitos feligreses, donde enseñan la ley de Moisés y los profetas, que fueron para el pueblo de Israel y hasta Juan el bautista; en ellos nos roban con la ley del diezmo que formó parte de esa ley de Moisés y sólo para el pueblo de Israel; también nos roban con las ofrendas haciendo un uso indebido de ellas.

Los mormones son unas de esas sectas que hacen mucho énfasis en el diezmo, juntamente con los evangélicos. Escudriñe las Escrituras y verá que dar dinero a las religiones o sectas, llámese católica, evangélica, testigos de Jehová, mormones, etc., etc., es pecar contra Dios, sí ha oído bien. Por el dinero y sólo por el dinero existen las religiones, sectas o denominaciones con sus respectivos líderes, y los que las apoyan económicamente son copartícipes de su existencia y pecados.


No preste atención a las fábulas, deséchelas, no aparte su oído de la Verdad, esto es, de Cristo, para volverse a las fábulas. Como también Pedro nos dice: “Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad”. (2 Pedro 1:16)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Publicaciones Populares

Newsletter