lunes, 23 de enero de 2017

LAS DENOMINACIONES= DIVISIONES



Las distintas denominaciones evangélicas pretenden ser la Iglesia del Señor. Creen que dentro de la variedad de ramas del protestantismo, es decir de lo derivado de la reforma de Lutero de 1517 se encuentran los integrantes de la Iglesia por la que Jesucristo regresará. Sin embargo está infinidad de grupos (denominaciones) con doctrinas tan diversas y opuestas entre sí, no pueden ser la iglesia de Cristo, ya que, no aplican los principios básicos ni de doctrina ni de práctica de la IGLESIA.

No se parecen con el modelo de Iglesia que encontramos en el Nuevo Pacto, pues no es conforme al Espíritu de Cristo el separarse en diversos grupos. Es antinatural, ya que ínsita a las personas a condenarse y a oponerse unas con otras. La Iglesia en el plan de Jesús debía de ser una y no varias denominaciones. De esa manera el mundo sería ganado para Cristo. Hoy con tantas, no sabe la gente ni a donde ir, pues se siente confundida a la hora de tomar una decisión.

El amor seria la base para la unidad (1 Corintios 13); pues todo lo soporta y aunque existieran diferencias y diversos puntos de vistas en las personas, en el amor se llegarían a consensos y decisiones por medio de la Palabra, pero nunca a divisiones. Esto es paganismo, pues en el mundo es natural dividirse y separarse, pero no así en Cristo. Vemos el caso de la IGLESIA de Cristo, que en su primera reunión bien pudieron haberse dividido; pero no lo hicieron (Hechos 15). Jesús en su oración dejo plasmado claramente su deseo:

20 “Pero no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por medio de la palabra de ellos; 21 para que todos sean una cosa, así como tú, oh Padre, en mí y yo en ti, que también ellos lo sean en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. 22 Yo les he dado la gloria que tú me has dado, para que sean una cosa, así como también nosotros somos una cosa 23 Yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente unidos; para que el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado, como también a mí me has amado”. (Juan 17:20-23).

Lógicamente para distinguirse entre ellas, las denominaciones optaron por colocarse un rótulo o título; claro para ser supuestamente muy bíblicos los líderes adecuaron un texto o alguna frase de las Escrituras que más les gustara, ejemplo, Juan 15:14 es la cita base de la denominación Amigos, Mateo 1:23 es la cita base de la denominación Emanuel, Efesios 2:20 es la cita base de la denominación Apostólica; y así todas tienen un texto de las Escrituras que los respalda según dicen ellos. Algunos otros simplemente se apellidaron con el nombre de su fundador, ejemplos: (Los Luteranos, por Martín Lutero, Los Arminianos, por Jacobo Arminio,  Los Calvinistas, por Juan Calvino,  Los Wesleyanos, por Juan Wesley, etc.).

En la IGLESIA de Cristo no era así. Vemos que las iglesias tenían el nombre del lugar geográfico donde se ubicaban,  no el nombre que las distinguía de las otras, pues la iglesia era una sola. Ejemplo:

1 “Pablo, llamado a ser apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes; 2 a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús y llamados a ser santos, con todos los que en todo lugar invocan, el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro”. (1 Corintios 1:1-2).

"Saludaos unos a otros con un beso santo. Os saludan todas las Iglesias de Cristo”. (Romanos 16:16).

En Corinto Pablo condeno el que algunos hermanos simpatizaran con algunos líderes pues la IGLESIA no es de nadie, sino de Cristo.

 11 “Porque se me ha informado de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que entre vosotros hay contiendas. 12 Me refiero a que uno de vosotros está diciendo: “Yo soy de Pablo”, otro “yo de Apolos”, otro “yo de Pedro” y otro “yo de Cristo”. 13 ¿Está dividido Cristo? ¿Acaso fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O habéis sido bautizados en el nombre de Pablo?” (1 Corintios 1: 11-13).

Jesucristo al hablar de sus discípulos (Iglesia) siempre lo hizo de manera singular y nunca en todo el nuevo pacto, ni Él ni los apóstoles hicieron mención a las denominaciones. Claro pues no existían aún, pero podemos estar seguros con toda certeza por la suma de la Palabra que no son agradables a Dios y por lo tanto no tienen su aprobación. Solo existe una Iglesia y esta no surtida en varias denominaciones (divisiones).

Y sobre esta roca (el Cristo, el Hijo del Dios viviente) edificaré mi iglesia. (Mateo 16:18)

También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. (Juan 10:16)

Las denominaciones no pueden ser el rebaño del Señor, pues difieren en doctrina y en la Iglesia de Cristo existe una sola manera de creer o doctrina para practicar.

Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. (Efesios 4:5)

Podemos darnos cuenta muy fácilmente como unas creen en milagros y otras no. Unas creen en hablar en lenguas y otras no. Unas que danzan y otras no. Unas que exigen el diezmo y otras poco lo enfatizan. Unas que tienen en muy alta reverencia a sus líderes y otras poco. Unas que practican frecuentemente ayunos y vigilias y otras no. Unas mantienen un orden estricto en sus cultos y otras un desorden absoluto.

En fin podemos hablar y seguir hablando de las diferencias pequeñas y grandes que existen en las denominaciones.

 Sin embargo si fueran del Señor tendrían que vivir con y en un solo sentir.

Completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. (Filipenses 2:2)

Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Corintios 1:10)

¿Acaso no dijo el Señor que el Espíritu Santo nos guiaría hacia toda verdad?

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.(Juan 16:13)

Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. (Juan 14:26)

¿Entonces, por qué las denominaciones no se ponen de acuerdo? Sencillamente porque no son de Dios y por eso no tienen al Espíritu Santo que Jesús prometió. Porque si lo tuvieran, ¿cree usted que seguirían en desacuerdos y divididos? Claro que se pondrían de acuerdo. Al no tener el Espíritu, no andan en Él y por el contrario andan en las obras de la carne.

Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, partidismos, divisiones,  herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.(Gálatas 5:19-21)

Claro; si están divididos es porque andan en la carne. Las denominaciones, no son de Cristo porque no buscan hacer su voluntad; por más que en sus cultos digan que sí, esto es mentira. Porque si buscaran y quisieran agradar a Dios buscarían lo de Él y harían lo que Él dice en su Palabra.

Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús. (Filipenses 2:21)

Cada una de las denominaciones busca sus propios intereses. Principalmente los líderes que por intereses económicos y de prestigio quieren quedar bien siempre  con la organización religiosa en la que trabajan y con su sistema administrativo. En otras palabras se buscan agradar ellos mismos por sus propios intereses. Entonces no son siervos de Cristo como lo fueron por ejemplo, los apóstoles.

Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. (Gálatas 1:10)

Algunos miembros y simpatizantes ingenuos e ignorantes de las denominaciones evangélicas tratan de defender lo indefendible argumentando cosas como que cada denominación evangélica forma parte de la iglesia del Señor, pues son evangélicas. Creen que por usar ese nombre que las enmarca a todas y que de algún modo, según ellas, las relaciona con el término evangelio son las que hacen uso correcto del evangelio de Cristo, tildando a las demás sectas de estar en el error.

En ningún momento Jesucristo dijo que debíamos ser evangélicos para ser de su rebaño, ni católicos romanos, ni adventistas, ni mormones, ni testigos de Jehová, etc, etc. Lo que sí nos manda es que prediquemos su Evangelio y hagamos discípulos de este Evangelio.

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. (Marcos 16:15-16)

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. (Mateo 28:19-20)

Si los evangélicos fueran la Iglesia del Señor enseñarían las cosas que el Señor mandó que guardásemos y también ellos mismos permanecerían en sus enseñanzas.

Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos. (Juan 8:31).

Las denominaciones evangélicas no permanecen en la palabra de Cristo y por lo tanto no son discípulos de Cristo. Ellos no andan como anduvo el Señor.

El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. (1 Juan 2:6)

Jesús siempre estuvo en plena unidad con su Padre y su deseo fue que fuéramos uno con Él y con su Padre.

Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. (Juan 17:21)

Reflexione: Si usted es miembro o asiste a una denominación evangélica y piensa que sí están unidos porque conviven probablemente en algunas actividades. Déjenos decirle que es porque cada denominación respeta las doctrinas y prácticas de las demás y esto por cuidar sus propios intereses. Si usted quiere agradar a Dios debe salir de su denominación y predicar libremente el Evangelio para que la Iglesia Verdadera pueda darse y el mundo crea en Cristo. De lo contrario el evangelio que usted estará recibiendo y compartiendo seguirá siendo un evangelio adulterado que no viene directamente de las raíces del cristianismo bíblico.

Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre. Y ésta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna. (1 Juan 2:24-25)

¿Qué es lo que hemos oído desde el principio? Pues las enseñanzas de Cristo y de los apóstoles; y esto por las Escrituras. En ellas debemos fundamentarnos y haciendo esto, la promesa es la vida eterna.

Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. (Efesios 2:20)

Si usted quiere tener vida eterna, salga hoy mismo de la denominación a la que pertenece.


Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados. (Apocalipsis 18:4)

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