lunes, 23 de enero de 2017

La Ley y los Profetas

Jesús dijo:

No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido  para abrogar, sino para dar cumplimiento.   Mateo 5:17

En la lectura de este texto no debiera haber ninguna dificultad de interpretación. El texto dice claramente que Jesús no vino para abrogar la ley o los profetas, sino para completarla o darle cumplimiento. Ahora bien ¿quiere decir esto que Jesús no abrogó la ley?

Las mayorías de las religiones o sectas, por no decir todas, enseñan que Jesús, en esta declaración, al decir que no vino para abrogarla, la está confirmando para que se siga guardando y, de la misma manera que Él la cumplió, nosotros también debemos cumplirla.

Si analizamos el texto, no está diciendo que no la haya abrogado, sino que no vino para ello, que es muy diferente. De ahí, que analizando este texto solamente, no podemos ni debemos afirmar o enseñar que Jesús dijera que no abrogó la ley.

Les vamos a poner algunos ejemplos:

Jesús dijo también:

Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir,… Mateo 20: 28

Al igual que en Mateo 5: 17, el texto dice que no vino para ser servido, sino para servir, pero ¿está diciendo que no se le sirvió o que no hay que servirle? Veremos algunos textos en relación a esto.

Vino Jesús a casa de Pedro, y vio a la suegra de éste postrada en cama, con fiebre.  Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servía.     Mateo 8: 14 y 15

Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará. Juan 12: 26

Todos sabemos que, si bien Jesús no vino para ser servido, si fue servido y nos enseña que le sirvamos. Debemos entender que el hecho de decir “no he venido para” no quiere decir que no lo haya hecho.

Otro ejemplo, Jesús dijo:

No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada.   Mateo 10: 34

He aquí otro texto que evidencia o confirma lo que venimos aclarando. El “no penséis que he venido para” no dice que no se diera u ocurriera aquello para lo que no había venido, sino que, como podemos ver, si que se dio u ocurrió.

Jesús dijo:

La Paz os dejo, mi Paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da.  Juan 14: 27

Pues bien, la forma de saber si algo se dio u ocurrió es investigando el contexto con sus hechos. Como estamos demostrando en este pequeño estudio.

Un último ejemplo, Jesús dijo:

Porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas.   Lucas 9: 56

Sabemos que no fue el propósito de su venida ni su deseo el que se pierdan las almas, pero cierto es que por su venida muchas almas de los hombres se pierden por no creer en Cristo.

Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición…  Filipenses 3: 18 y 19

Creemos que es más que suficiente para que cualquier persona  entienda que esto es así, y no porque nosotros lo digamos, sino porque corresponde a la verdad y a una correcta interpretación y comprensión del texto.

Las religiones o sectas con sus respectivos líderes: pastores, maestros, sacerdotes, elderes o como les quieran llamar, se oponen radicalmente a aceptar dicha verdad según la Santa Palabra. Claro que, admitir dicha verdad echaría por tierra sus fundamentos basados, en gran medida, en la ley y los profetas (además mal interpretados por estos), por los cuales obtienen títulos, halagos humanos, poderes y, como consecuencia de ello, bienes y dinero, es decir, un futuro próspero y acomodado.

Para dejar esto que venimos enseñando mucho más claro y de tal manera que ninguno de estos falsos maestros quede indiferente ante esta gran verdad, vamos analizar el texto que sigue al de Mateo, capítulo 5, versículo 17, o sea, el 18, donde Jesús añadió diciendo:

Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.

Con este texto ocurre lo mismo, los religiosos o sectarios lo tuercen por su ceguera espiritual, por no haber entendido o no querer entender que Jesús en ningún momento estaba diciendo que no había abrogado la ley con su venida. Es más, este texto aclara y afirma que la ley sí que pasaría, es decir, dejaría de ser.

Jesús dice que “ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido”. La verdad es que nos cuesta explicar algo cuando el texto es tan elocuente. El “hasta que” indica claramente que una vez se haya cumplido con todo, sí que la ley y los profetas pasarían. Así pues, si en el versículo 17, no podíamos por el mismo texto afirmar esto, ahora en este versículo 18, sí que podemos decir que Jesús fue el cumplimiento de la ley y los profetas, quedando estos abrogados o abolidos.

El “os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra” puede confundir un poco, pero no debiera ser así, puesto que esto significa, que antes pasaría el cielo y la tierra a que no se cumpliese la ley y todos los profetas, es decir, en Cristo se cumpliría la ley y los profetas, sí o sí, y nada ni nadie lo iba a poder impedir.

Seguidamente vamos a leer el texto completo de Mateo 5: 17 y 18, según la traducción directa del griego por Francisco Lacueva (interlineal) y que nos ayudará a entenderlo mejor:

No penséis que vine a destruir la ley o los profetas; no vine a destruir, sino a completar. Porque de cierto os digo que hasta que pase el cielo y la tierra, ni una sola jota o una sola tilde jamás pasará de la ley, hasta que todas las cosas se realicen.

Así pues, el “hasta que” indica que, una vez acontecido o realizado,  sí que pasarían. A su vez el “hasta que” señala un antes y un después. Por lo tanto, si Cristo es el cumplimiento de la ley y los profetas, éstos pasaron. La Palabra de Dios, que no miente, así nos lo enseña.

Jesús dice: 

Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.  Mateo 11: 13

Pablo dijo:

Porque el fin de la ley es Cristo.    Romanos 10: 4

Estaba profetizado que Dios haría un nuevo pacto, como podemos ver en Jeremías 31: 31 al 33, donde dice:

He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque  ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová.  Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.

Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.   Romanos 7: 6

De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo.     Gálatas 3: 24 y 25

Las religiones o sectas llámense católica, evangélica, testigos de Jehová, mormona, adventista, etc., se empeñan en grabar con tinta la ley de Moisés (ministerio de condenación) en catecismos, libros de doctrinas o discipulado para enseñarlo a los hombres, predican la circuncisión (la ley) aunque son tan hipócritas que no se circuncidan, cuando dicho ministerio de condenación fue para el pueblo de Israel y solo hasta Juan el Bautista. Es más en Gálatas 5, versículos 1 y 4, nos enseña que:

Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujeto al yugo de la esclavitud. De Cristo os desligasteis,  los que por la ley os justificáis; de la Gracia habéis caído.

No nos cansamos de decir que vivir o practicar la ley va en contra de Cristo, no pudiendo ser justificado en el día del juicio por Él.

Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciera estas cosas vivirá por ellas. Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición.  Gálatas 3: 11 y 13

No se deje engañar más por aquellos que  quieren esclavizarlo (a) con la ley o primer pacto, cuando Cristo pagó con su sangre para libertar a su pueblo israelita de ella y, a nosotros los gentiles de alguna manera también, al no imponérnosla. Éstos, los religiosos o sectarios, sí que nos imponen entre otras cosas el diezmar, el celebrar fiestas, guardar un día de reposo, tener ordenanzas de culto, ayunos, llevar velo, bautizarnos con el bautismo de Juan en agua, a hacer diferencias entre las personas (jerarquía), cosas que pertenecieron al pacto de Dios con Israel, a costumbres, tradiciones o mandamientos de hombres que en Cristo fueron todos ellos abrogados o quitados.

¿Dónde y cuándo dijo o enseñó el Maestro que la religión o Iglesia verdadera fuera la católica apostólica romana, la evangélica, testigos de Jehová, mormona, adventista, etc., etc.?

Hay que salir de todas estas religiones o sectas que son obras de hombres y que están en contra de Cristo y de todos los que amamos la verdad.

Para terminar, queremos recordar que el nuevo pacto está lleno de textos que avalan que Jesucristo abrogó o abolió la ley del primer pacto que le fue dado a Israel. Los gentiles nada tuvimos que ver con ello y mucho menos si nacimos después de Cristo.

Recuerde, Jesús dijo:

No penséis que he venido para abrogar (abolir) la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para dar cumplimiento. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.


Jesús en este texto dijo, que la ley o los profetas fueron abolidos con su cumplimiento, aunque no fue la causa principal de su venida, como además lo avala todo el nuevo o segundo pacto.

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