lunes, 23 de enero de 2017

La Gran ramera – Babilonia la grande

Para ciertas religiones o sectas, (como pudieran ser los Testigos de Jehová, la iglesia Evangélica, u otros), la Gran Ramera o Babilonia la Grande, la Madre de las Rameras y de las abominaciones de la tierra que aparece en el libro de Apocalipsis, corresponde a la Iglesia Católica Apostólica Romana. Claro, como es natural esto no le sienta nada bien a dicha iglesia opinando a su vez, que son las demás esa Gran Ramera de la que se habla en el Apocalipsis, ya que es ella, esto es, la Iglesia Católica Apostólica Romana quien cree ser la única verdadera esposa o Iglesia de Cristo.

Pero, ¿Quién o quiénes son según las Sagradas Escrituras esa Gran Ramera o Madre de las Rameras? Esto es realmente lo que importa y debemos saber, lo que Dios dice al respecto. Para ello, como es natural y siempre hacemos, iremos a investigar la Verdad o Palabra de Dios.

En el libro de Apocalipsis, capítulo 17, versículos del 1 al 7 dice:

Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación. Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y en su frente un nombre escrito: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA. Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los testigos de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro. Y el ángel me dijo: ¿Por qué  te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene las siete cabezas y los diez cuernos.

En el versículo 15 se dice lo siguiente:

Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbre, naciones y lenguas.

Esa gran ramera está sentada sobre las aguas, esto es, sobre pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas.

Y llevando el ángel a Juan en el Espíritu al desierto, le mostró a una mujer sentada sobre una bestia llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. La mujer tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y en su frente un nombre escrito: Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra. En el versículo 18 se nos dice:

Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra.

Así, que la mujer sentada sobre la bestia con siete cabezas y diez cuernos, la gran ciudad, Babilonia la Grande, la Madre de las rameras y de las Abominaciones de la tierra, representan una misma cosa.

Ahora, es necesario saber cuáles son esas fornicaciones que se mencionan. Ya desde el principio, Jehová Dios mandó diciendo a su pueblo en Éxodo 34: 12-16, lo siguiente:

Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti. Derribaréis sus altares, y quebrantaréis sus estatuas, y cortaréis sus imágenes de Asera. Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es. Por tanto, no harás alianza con los moradores de aquella tierra; porque fornicarán en pos de sus dioses, y ofrecerán sacrificios a sus dioses, y te invitarán, y comerás de sus sacrificios; o tomando de sus hijas en pos de sus dioses, harán fornicar también a tus hijos en pos de los dioses de ella.

La fornicación a la que se refiere Jehová, consiste claramente en tener dioses paganos o ajenos y que, además, los lleva a todo tipo de inmundicia y abominaciones. Su pueblo era poseedor del único Dios verdadero y a Él debían de guardar fidelidad. Pero como es sabido por todos, su pueblo, el pueblo de Israel, no guardó la palabra de Jehová y cayó en aquello que Dios le había mandado que se guardase. En Jeremías capítulo 3, versículos del 12 al 14 leemos lo siguiente:

Vé y clama estas palabras hacia el norte, y dí: Vuélvete, oh rebelde Israel, dice Jehová: no haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo, dice Jehová, no guardaré para siempre el enojo. Reconoce, pues, tu maldad, porque contra Jehová tu Dios has prevaricado, y fornicaste con los extraños debajo de todo árbol frondoso, y no oíste mi voz, dice Jehová. Convertíos, hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo; y os tomaré uno de cada ciudad, y dos de cada familia, y os introduciré en Sión.

Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde; porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para fornicar. Oseas 4: 12

El Antiguo Testamento está lleno de pasajes donde podemos ver con toda claridad como su pueblo y esposa Israel, fornicó yéndose en pos de dioses falsos. Hablando una vez más de Israel y de su santa Jerusalén,  Jehová dijo a través del profeta Jeremías:

Porque  desde muy atrás rompiste tu yugo y tus ataduras, y dijiste: No serviré. Con todo eso, sobre todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso te echabas como ramera.    Jer. 2: 20

Sabemos que, en el Antiguo Testamento, Jehová tuvo un pueblo que Él escogió para manifestarse como único Dios  al resto de las naciones o pueblos gentiles. Este pueblo, como todos sabemos, fue el pueblo de Israel que, como hemos podido ver, fornicó y vivió como ramera ¿Es entonces el pueblo de Israel la Gran Ramera a la que se refiere Apocalipsis 17? Después de haber visto todo esto parece ser que sí. Pero es necesario conocer toda la Escritura, y no sólo el Antiguo Testamento, para poder hacer tal afirmación. Hemos de saber que en el Nuevo Testamento, o Pacto que trajo nuestro Señor Jesucristo, y que corresponde a lo presente y, por lo tanto, en lo que debemos vivir, Dios hizo la paz por medio de su sacrificio entre ambos pueblos, esto es, entre el pueblo de Israel y del resto de los pueblos gentiles, haciendo un solo pueblo suyo. Esto nos lo enseña muy bien Pablo en su carta a los Efesios en el capítulo2, versículos del 11 al 18, diciéndonos:

Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque Él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de Él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.

¿No es esto maravilloso? Que perfecto y que perfectamente explicado. Entendemos sin ninguna duda, que Dios tiene en Jesucristo un sólo pueblo del cual Él y solo Él es su Dios, como en otra parte de las Escrituras dice: no hay judío ni griego. Ahora que sabemos a qué fornicación se refiere y que Dios, por la fe en Jesucristo, ha reconciliado al mundo haciendo un sólo pueblo suyo, entendemos que:

La mujer que tiene en la frente el nombre escrito: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA, representa como vimos a la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra. Esa gran ciudad o madre de las rameras que reina sobre los reyes de la tierra no es como dicen algunos la iglesia católica apostólica romana, sino que esa gran ciudad la componen todos aquellos que fornican yéndose con dioses falsos o ajenos, aquellos que dicen ser su esposa y fornican con todo tipo de dioses; de escayola, de fundición, de madera, de adulterio, de abusos, de homicidios, de odio, de guerras, de venganzas, etc., etc.; todos los reyes y moradores de la tierra que fornican con ella. Así que la gran ramera no es solamente la iglesia católica apostólica romana, (que también lo es, por fornicar con dioses hechos por manos de hombres y por haberse embriagado de la sangre de los santos y de los testigos de Jesús, entre otras muchas cosas), sino que comienza con ese pueblo de Israel que viene fornicando desde antaño con todo tipo de dioses falsos, habiéndose embriagado con la sangre de muchos profetas y mártires de Cristo, y continúa con las demás sectas y religiones, como por ejemplo la islamista o musulmana que no quiere oír  a Jesucristo, único Dios verdadero, esto es, Alá (Dios) Todopoderoso y tienen por Profeta a Mahoma en vez de a Jesucristo y al Corán como su palabra, llena de injusticias y venganzas en vez del Nuevo Testamento de Jesucristo. O a la religión evangélica con divisiones internas de todo tipo, por adulterar la Palabra de Dios, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres y tomando del Antiguo Testamento aquello que les conviene para sus propios intereses, esclavizando y robando con el diezmo a las neófitas ovejas. O que decir de los a sí mismos llamados Testigos de Jehová, que si así lo fuesen harían caso a lo que la Palabra de Dios dice convirtiéndose  en TESTIGOS DE JESUCRISTO, como nos enseña la Palabra (Hechos 1:8) y tendrían que dejar de engañar, entre otras cosas con prohibir de comer alimentos, de la abstención de sangre, de seguir estando bajo la ley y los profetas del Antiguo Testamento y sobre todo y lo más importante, deberían reconocer que Aquel que vino como Hijo de Dios para salvar a la humanidad es Dios en mayúsculas. Y también los mormones que han inventado otro evangelio diferente al de Cristo con todo tipo de engaño y fábulas, cuando las Sagradas Escrituras deja bien claro que solo hay un evangelio el de Cristo y si no, vean lo que Pablo dice en Gálatas 1: 8, “Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado sea maldito”. Es claro y tajante, el otro evangelio que poseen los mormones es maldito.

Los “adventistas del séptimo día”, aferrados totalmente a la ley, tachan a las demás sectas de que son la ramera del Apocalipsis. Y esto, porque no guardan el día de reposo, el sábado. Éstos ignoran voluntariamente que los que hemos creído en Cristo entramos en su reposo (Hebreos 4:3).

Y así podríamos continuar con un sin fin de sectas, religiones o denominaciones a las que la Palabra llama fornicarias y forman parte de esa Madre de las Rameras o Gran Ciudad que reina sobre los reyes y moradores de la tierra por fornicar con dioses falsos.

Seguidamente les mostraremos conforme a la Palabra de Verdad, la sentencia que le espera a esta gran ramera. En el versículo 7 leímos que la bestia que trae sentada a la mujer tiene siete cabeza y diez cuernos. Los versículos que le siguen del 8 al 14 dicen:

La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia, que era y no es, y será. Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer, y son siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno es, y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que dure breve tiempo. La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es de entre los siete, y va a la perdición. Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia. Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia. Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque Él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con Él son llamados y elegidos y fieles.

La bestia compuesta por siete cabezas y diez cuernos representa a reyes que entregarán su poder y su autoridad a la bestia. Estos pelearán contra el Cordero (Cristo) y el Cordero los vencerá. A continuación en el capítulo 18, versículos del 1 al 8, se dice que:

Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria. Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible. Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites. Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades. Dadle a ella como ella os ha dado, y pagadle doble según sus obras; en el cáliz en que ella preparó bebida, preparadle a ella el doble. Cuanto ella se ha glorificado y ha vivido en deleites, tanto dadle de tormento y llanto; porque dice en su corazón: Yo estoy sentada como reina, y no soy viuda, y no veré llanto; por lo cual en un solo día vendrán sus plagas; muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque poderoso es Dios el Señor, que la juzga.

Así que después de haber peleado esa bestia contra el Cordero y haber sido vencida por Cristo, se ha dado por derrotada esa gran Babilonia, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra, habitación de demonios, guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible, a la que le vendrán sus plagas; muerte, llanto, hambre y será quemada con fuego, como sentencia (ver capítulos 15 y 16).

Por eso estimado oyente, tú que aún sigues formando parte de una religión, secta o denominación, llámese como se llame, o que vives en este mundo ajeno a la voluntad de Dios y según los deleites de la carne o placeres de esta vida, creándote a tu propio dios, oye al Único y Verdadero, al que nos dice que salgamos de esa Gran Babilonia o Ramera en la que nos encontramos, para no ser partícipe de sus pecados y recibir parte de sus plagas. Esos dioses falsos que encontramos en todas las religiones o sectas, son representados por imágenes y esculturas hechas por hombres o por diversas doctrinas falsas con las que reflejan a esos falsos Cristos. Jesús dice:

Porque se levantarán falsos cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aún a los escogidos.  Mateo 24:24

No se deje engañar más por nadie,  Jesús en Mateo 7:13 dice:

Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

Las religiones y el mundo representan la gran Babilonia o Ramera que se encuentra en  ese camino espacioso que lleva a la perdición, y que como vemos por la Palabra y confirma la vida real, son muchos los que están en él. En Cristo o es Sí o es No, o somos de Dios o del Diablo, o entramos por la Puerta estrecha o por la ancha, o formamos parte de Babilonia la gran ramera o de la Esposa fiel y verdadera de Cristo. Pero la realidad que corresponde a la Iglesia fiel y verdadera, es la del camino angosto y Puerta estrecha, siendo pocos los que la hallan. También dice Jesús:

Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. Mateo 7:22 y 23

Esto claramente va por las religiones y sectas donde muchos le llaman Señor y dicen hacer muchas cosas, como pueden ser: imágenes, templos o iglesias y muchas falsas enseñanzas en su nombre, cuando verdaderamente Jesús dice todo lo contrario. Estos, que dicen ser judíos, cristianos, testigos de Jehová, etc., etc., y no lo son, sino como las Sagradas Escrituras los llama: sinagoga de Satanás (Apocalipsis 2:9), o como también hemos visto: habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo (Apocalipsis 17:2).

La Gran Ramera con sus fornicaciones nos dividen, nos separan, unos dicen ser de Benedicto XVI, otros de Juan Pablo II, otros de Mahoma, otros de Apolos, otros de Cefas, quiero decir, unos dicen ser católicos, otros judíos, otros evangélicos, otros islamistas, etc.; salid de ellas, como nuestro Maestro Jesucristo nos manda y unámonos como verdadera Iglesia de Cristo, donde Él es nuestro profeta, Pastor y Maestro, esto es, la Cabeza y nosotros su Cuerpo y hermanos unos para con otros. Unidos por todas las coyunturas y esto por medio de su Palabra. Un Señor, una fe y un bautismo. La Esposa esperando al Esposo, como bien nos enseña en Efesios 5: 27, diciéndonos:

A fin de presentársela a sí mismo, una Iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.

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