sábado, 21 de enero de 2017

El nombre de Jehová




Queremos llamar la atención de una manera muy especial, a todos los que dicen ser cristianos. Porque lo que a continuación vamos a compartir, a pesar de que con toda probabilidad usted nunca lo haya oído, es algo que la Palabra de Dios aclara de una manera continua desde el Génesis al Apocalipsis, pero que sin en cambio la gran mayoría,  por no decir todas, de las denominaciones del llamado cristianismo han adulterado. Nos referimos al mal uso que hacen del nombre de Jehová y no nos estamos refiriendo solamente a los mal llamados a sí mismos testigos de Jehová, que encabezarían la lista de todas estas sectas a las que nos referimos.
 Tan simple como ir a un culto evangélico de cualquier denominación de las miles que tienen, o escuchar cualquier cadena de radio evangélica, para poder darse uno cuenta como exaltan o enaltecen; aclaman o proclaman; bendicen o adoran según ellos, el nombre de Jehová. Sabemos que la feligresía en su gran mayoría, ignoran de que esto no se ha de hacer porque no corresponde al nuevo pacto o a la verdad enseñada por Cristo el Maestro. Éstos, los feligreses, son mal enseñados por sus maestros o pastores, los cuales sin duda alguna, tendrán que dar cuenta por ir en contra de lo enseñado por Dios, adulterando de la verdad.

 Pero con esto, no queremos decir que los feligreses no sean también culpables o copartícipes de dicho error, porque en definitiva todos somos llamados a escudriñar las Escrituras, ya que sólo así sabremos cual es el testimonio de Jesús, como se nos enseña en el evangelio de Juan 5:39. Lo que sí está claro, es que sea, bien voluntariamente o por desconocimiento, a partir de que se haya leído este mensaje, nadie tendrá más justificación delante de Dios si se continúa invocando o adorando el nombre de Jehová. Porque como enseña la Palabra en Hechos 17:30 y 31,

Dios pasa por alto los tiempos de esta ignorancia, mas venido el conocimiento, ahora manda a todos los hombres en todo lugar a que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquél varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.

Si todos estos falsos pastores y maestros hubiesen enseñado de acuerdo a las Sagradas Escrituras, todo el mundo sabría que Dios hizo dos grandes y determinantes pactos con los hombres o la humanidad. Un primer pacto a través de Moisés para con el pueblo de Israel, a quien Él escogió de entre todos los pueblos de la tierra, para manifestarse a todos los pueblos. Como se nos narra por ejemplo en Éxodo 19:3-6, donde dice:

Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel: Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído traído a mí. Ahora, pues, si dieres oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

Poco antes de esto, Dios se le había manifestado a Moisés para enviarle al Faraón egipcio y liberar a su pueblo, fue entonces cuando Moisés dijo a Dios:

Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así  dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Éste es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos. (Éxodo 3: 13-15).

Podríamos citar textos y más textos donde queda de una manera clara e irrefutable que Dios escogió al pueblo de Israel con quien hizo ese primer gran pacto, compuesto por la ley y los profetas, y al que así mismo dio el nombre de Jehová con el que el pueblo de Israel le recordaría para siempre.

Además, todos estos pastores y maestros deberían haber enseñado la verdad, de que en este primer pacto que hizo con Israel, nada tuvieron que ver los demás pueblos o incircuncisos, como perfectamente se nos recuerda en Efesios 2:11 y 12, diciendo:

Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano de carne.
En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

Otras de las cosas que todos deberían saber, es que Dios en este periodo del primer pacto, anunció un segundo o nuevo pacto por medio del profeta Jeremías, diciendo:

He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque  fui yo un marido para ellos, dice Jehová (vers. 31 y 32).

Así que Jehová Dios libre del pacto que hizo con Israel, porque ellos invalidaron el pacto, anunció uno nuevo, es decir,  un pacto no solo con la casa de Israel, sino que también con la casa de Judá.

Bien, habiendo dejado claro por la Palabra de Dios, uno, que: Hubo un primer pacto solamente con el pueblo de Israel, dos, que: El nombre de Jehová se lo dio Dios igualmente solo al pueblo de Israel, para que este le recordara por todos los siglos, y tres, que: Haría un segundo o nuevo pacto donde incluiría a la casa de Judá.

Como por todos sí que es sabido, este segundo pacto fue el que Dios estableció por medio del sacrificio de su Hijo Jesucristo, como él mismo dijo:  Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada y podemos ver en Lucas 14:24. Es obvio que al entrar en vigor un nuevo pacto, queda abrogado o desaparece el primero o antiguo, como el apóstol Pablo lo aclara de una manera magistral en el capítulo 8 de Hebreos. De ahí que el mismo Jesús lo anunciara, y que bien recogió Mateo el evangelista en el capítulo 11, versículo 13, donde dijo:

Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.

O también lo narrado por Lucas en el capítulo 16, verso 16, donde Jesús dijo:

La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.

Pablo, en su  2ª carta a los Corintios, capítulo 3, explica perfectamente ese cambio del viejo al nuevo pacto y con ello la abolición del primero.

Muchos de estos pastores y maestros a los que venimos refiriéndonos, podrían decir: Pero si todo esto lo sabemos. Pues si lo saben, entonces ¿Por qué enseñan a guardar cosas de la ley y los profetas si estas tuvieron su fin con Juan el Bautista, cuándo además dicho pacto fue para el pueblo de Israel? O ¿Por qué enseñan llamar a Dios con el nombre de Jehová, cuando igualmente dicho nombre fue para el pueblo de Israel bajo ese primer pacto? Este mundo religioso se hace un auténtico lio a la hora de dirigirse a Dios. No saben que el nombre de Jehová, está ligado estrechamente a la ley y los profetas, y al pueblo de Israel, son tres cosas inseparables o indivisas e indivisibles. Si hablamos de Jehová, inmediatamente lo debemos relacionar con el primer o antiguo pacto, ley de Moisés y los profetas y por lo tanto con el pueblo hebreo o de Israel.

Hacer, lo que hacen todas estas religiones o denominaciones dirigidas y enseñadas por sus maestros y pastores, incluyendo o mezclando el nombre de Jehová en el segundo o nuevo pacto, es, como venimos demostrando un sin sentido y por supuesto, el no haber entendido el significado de la venida de Emanuel, Dios. Nosotros le recomendaríamos a todos que se preguntaran y reflexionaran el ¿Por qué el Maestro y Pastor Jesucristo, no nos enseñó que llamáramos a Dios Jehová, sino Padre? O ¿Por qué en ese nuevo testamento, no aparece que los apóstoles o los discípulos de Jesús, llamaran a Dios ni una sola vez Jehová? El nombre de Jehová no aparece ni una sola vez en ese nuevo y mejor pacto, como podemos comprobar de primera mano en el interlineal griego-español. Esperamos que usted no sea uno de esos que piensan que fue por una mala interpretación o traducción de la Escritura. Esperamos que no, porque no fue por error u olvido el que no aparezca el nombre de Jehová en ese nuevo pacto, sino que corresponde al puro sentido común de acuerdo a la verdad de Dios.

Jesús cuando oraba no mencionaba el nombre de Jehová, sino Padre, tal como vemos en Marcos 14:36

Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú.

O en Lucas 10:21

En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó.

Por eso cuando uno de sus discípulos le pidió que les enseñara a orar  Él les dijo:

Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra (Lucas 11:2)

Así que la oración debe ser al Padre en el nombre de Jesús

Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. (Juan 14:13).

Eso es lo que también enseñaron los apóstoles, por ejemplo en Romanos 8:15 diciendo:

Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

O como también está escrito en Gálatas 4:6

Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!

Todo el nuevo pacto está lleno de esta enseñanza, ya que tanto Jesús como los apóstoles nunca enseñaron llamar a Dios por el nombre de Jehová, sino por Padre, como en 1 Pedro 1:17 se nos dice:

Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación

No cabe o no corresponde el nombre de Jehová en el nuevo testamento, porque como nos enseña entre otras muchas cosas el único y verdadero Señor, por ejemplo en Hebreos 1:1 y 2:

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo.

Pablo, escribiendo en esta carta a sus hermanos hebreos, les dice que Dios habló en otro tiempo a los padres por los profetas, naturalmente refiriéndose a los israelitas y con el nombre de Jehová, como podemos comprobar en todo ese primer pacto. Y aclara Pablo, que en estos postreros días, Dios nos ha hablado por el Hijo. Por favor, el que no comprenda esto es porque no quiere, pues no se pude decir o explicar más claro. Y es por esto, por el que no aparece o no tiene cabida el nombre de Jehová en este segundo pacto o testamento, porque Dios nos habla y se nos revela en la persona de nuestro Señor Jesús, que es Emanuel, Dios con nosotros. Por esto mismo se nos dice en Hechos 4:12, que:

En ningún otro hay salvación; porque NO HAY otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Entienden ahora mejor, en el segundo pacto, se nos enseña que, NO HAY OTRO NOMBRE y no está hablando del nombre de Jehová, sino del de Jesús. Porque Dios lo exaltó hasta lo sumo, es decir, hasta lo máximo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble TODA rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra. Como podemos ver en Filipenses 2: 9 y 10.

Así que estimado lector, no se deje engañar por nadie más. Sepa que es totalmente coherente el que Moisés, Josué o Salomón, invocaran o adoraran a Dios con el nombre de Jehová. También que David y otros alabasen a Jehová con  cánticos, salmos, salterio y arpa, pero es totalmente incoherente que esto se haga después de la venida de Jesús el todopoderoso. Pongan mucha atención todos estos que proliferan esta falsa enseñanza de dirigirse a Dios con el nombre de Jehová. Además de los falsos pastores y maestros, todos estos que lo hacen a través de la música, que según ellos alaban y magnifican a Dios haciéndolo en el nombre de Jehová, pero que como pueden verificar por las Sagradas Escrituras es totalmente falso. Y ya no que decir de esas continuas y vanas repeticiones con las que manipulan a la gente por medio de sus canciones o de sus oraciones en pie para ser vistos y alabados por los hombres en todas sus actuaciones, en contra de lo que enseñó nuestro Maestro, por ejemplo en el capítulo 6 de Mateo.

A todos estos que siguen insistiendo en la ley, los profetas y en el nombre de Jehová, les viene bien aquello que dijo Jesús de que: de labios le honran; mas sus corazones lejos de Él están. Pues en vano le honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.

Recuerde amigo, si es que ama a Dios, no le invoque más con el nombre de Jehová, sino con el nombre de Jesús, y entonces y solo entonces podrá ser oído según su voluntad o lo enseñado por Él.







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